Diagnosis http://www.revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis <p><img src="/public/site/images/fp24957936/Portada_Diagnosis_Web_(1).jpg"></p> <p><em>Diagnosis</em> es una revista argentina, editada en Buenos Aires, Argentina, por la Fundación PROSAM dedicada al&nbsp;área de la Salud Mental.</p> <p>Editada desde el año 2004 e indizada en el acopio bibliográfico del Catálogo Latindex y del portal español Dialnet, <em>Diagnosis</em> ha tenido hsta la fecha una aparición ininterrumpida. Desde el año 2013 se edita dos veces por año los meses de julio y noviembre. Este número incluye la 1° publicación online del primer semestre del año 2019.</p> <p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p> Fundación Prosam es-ES Diagnosis 1668-5474 CONSULTA, TRANSFERENCIA Y DURACIÓN DE LOS TRATAMIENTOS PSICOLÓGICOS EN EL CONURBANO BONAERENSE http://www.revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/244 <p style="text-align: justify;">El presente trabajo aborda la temática de la “consulta o entrevista psicológica” y su relación con el “cumplimiento y adherencia al tratamiento”<br>El objetivo principal es interrogar el supuesto “cuanto más grave es el cuadro psicológico de los consultantes, mayor será el tiempo del tratamiento”, para lo cual se analiza la singularidad de cada consultante en transferencia, diagnóstico y duración de los tratamientos. Se propone un estudio epidemiológico y su diseño es descriptivo, analítico, retrospectivo, cualitativo y cuantitativo, cuya casuística es de 501 consultantes, su franja etaria entre 16 años y 78 años, acuden a las entrevistas psicológicas entre 2014 y 2017 en el primer cordón del conurbano bonaerense, de manera ambulatoria, individual, e institucional.&nbsp;<br>Se sistematizan las variables y atributos (cualitativos y cuantitativos) por medio de tres softwares (Microsoft Excel – IBM SPSS – InfoStat) para evaluar: aspectos&nbsp; ecológicos, diagnósticos y modalidades de: finalización, reconsulta, interconsulta psiquiátrica e incumplimiento terapéutico.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Introducción</strong><br>El presente trabajo aborda la temática de&nbsp; la “consulta psicológica”, y su relación con el “cumplimiento y adherencia al tratamiento”<sup>1</sup>. Se propone un estudio epidemiológico y&nbsp; su diseño es: descriptivo, analítico, retrospectivo, cualitativo y cuantitativo.<br>Se inicia la investigación debido a dos cuestiones fundamentales. En primer lugar, se parte de los interrogantes que en el devenir de la práctica clínica institucional se presentan, en cuanto que: 1) a la singularidad de cada consultante; y 2) la irrupción de aquello que insiste y se repite en la población asistida. Específicamente en relación al tiempo, duración y modalidad de terminación de los tratamientos cuyo abordaje es institucional.<br>La segunda cuestión es propiciar datos epidemiológicos en salud mental y, en particular, acerca de la asistencia psicológica ambulatoria e institucional.<br>Tensión epistemológica entre el método cualitativo y las técnicas de medición cuantitativas, que recorre el estudio, el cual cuenta con una casuística de 501 consultantes<sup>2</sup> cuya franja etaria es entre 16 años y 78 años, asistieron a las entrevistas psicológicas entre 2014 y 2017.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Planteo del problema</strong><br>La inserción de la Psicología en el campo de la Salud Mental, de acuerdo a E. Carpintero y A. Vainer (2018) comprende tres etapas<sup>3.</sup> Periodos en los cuales los acontecimientos socioeconómicos y políticos incidieron en las prácticas psicológicas, en su difusión, desarrollo y ocaso. <br>Los autores distinguen en cada momento los virajes en el quehacer profesional institucional, de la apertura de nuevos servicios de Salud Mental, a la prohibición de los psicólogos a realizar psicoterapias, con la consecuente reclusión de los mismos al ámbito exclusivamente privado.<br>El retorno a la democracia facilitó el diseño de nuevas estrategias públicas, privadas y de seguridad social, que propiciaron la construcción de nuevos espacios terapéuticos, se jerarquizaron los contenidos académicos lo cual permitió la incorporación de profesionales al campo de la Salud Mental. Desde el marco legislativo en 1985 se promulga la Ley del Ejercicio Profesional de Psicología 23.277, la Ley 10.306 de la Prov. de Buenos Aires, los diferentes Códigos de Ética, la Ley 448 de Salud Mental (CABA), entre otras y se sanciona la Ley 26. 657 en 2010, Ley Nacional de Salud Mental.<br>El Plan Médico Obligatorio de vigencia nacional en la República Argentina, en cuanto a la asistencia en salud mental afirma que en los tres subsectores (público, privado y de seguridad social) de gestión sanitaria, se garantiza, en cuanto a la atención ambulatoria, el derecho a 30 entrevistas psicológicas por año<sup>4</sup>.&nbsp;<br>La difusión del psicoanálisis individual propició los diversos abordajes posteriores, entre ellos los institucionales en sus variadas modalidades. A pesar de lo cual actualmente, en ciertos sectores, persiste cierta desestimación sobre los tratamientos institucionales, sean conducidos en instituciones de orden público o privado. Se les atribuye a los mismos, en ocasiones, ser impropios a la práctica, reduciendo la misma al ámbito exclusivamente de lo privado, desde un ideal que no condice con la letra freudiana<sup>5</sup>.</p> <p style="text-align: justify;">La divulgación de ciertos supuestos sobre las prácticas institucionales sostiene “cuanto más grave es el cuadro psicológico de los consultantes, mayor será el tiempo del tratamiento”, por ende, realizarían tratamientos más prolongados; o “actualmente aumenta la administración de medicación psicofarmacológica en pacientes que realizan tratamiento psicológico”; así mismo, en relación al tiempo de los tratamientos que “las sesiones del PMO no alcanzan para que los pacientes realicen un tratamiento psicológico”; otros sostienen que “los tratamientos por obra social o prepaga no son tratamientos adecuados”.<br><br>Es a partir de lo expuesto que surgen diferentes interrogantes: ¿Hay relación entre la estructura psíquica del consultante, el tiempo y la duración de los tratamientos? ¿Hay diferencias en cuanto al género del consultante y la adherencia al tratamiento? ¿Cuáles son las características ecológicas<sup>6</sup> más frecuentes de la población que asiste en el primer cordón del conurbano bonaerense? ¿La transferencia, en sentido amplio del concepto, incide en la solicitud de la consulta y en el tiempo de los tratamientos? ¿Cuáles son las modalidades de finalización de tratamientos más frecuentes?<br>¿Quiénes abandonan con mayor frecuencia el espacio terapéutico? Si los tratamientos han sido abandonados o interrumpidos, ¿los consultantes retornan a la consulta? ¿Cuáles son los motivos de consulta y objetivos manifiestos más frecuentes en la población asistida? ¿Cómo se relaciona el incumplimiento o no adherencia al tratamiento?</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Objetivos de la investigación</strong><br><strong>Objetivo general</strong></p> <p style="text-align: justify;">Analizar y caracterizar la adherencia y las modalidades de finalizaciones de los tratamientos psicológicos, de los consultantes que han asistido entre 2014 y 2017, por intermedio del subsistema de salud de medicina prepaga en la zona del conurbano bonaerense Provincia de Buenos Aires, Argentina.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Objetivos específicos</strong><br>Analizar si la adherencia y cumplimiento del tratamiento se relaciona con dos pilares del quehacer clínico: la singularidad de cada consultante y en transferencia.&nbsp;<br>Indagar el supuesto “cuanto más grave es el cuadro psicológico de los consultantes, mayor será la adherencia y cumplimiento al tratamiento”.<br>Distinguir los aspectos ecológicos (variables de persona y clase social), diagnósticos de los consultantes en el periodo 2014-2017.<br>Indagar sobre las modalidades de: finalización, reconsulta, interconsulta psiquiátrica e incumplimiento terapéutico de los consultantes.<br>Realizar aportes para favorecer la atención psicoterapéutica, ante la demanda a los efectores de salud mental, y aumentar el nivel de efectividad de los tratamientos en el campo de la salud mental.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Metodología</strong><br>La propuesta de investigación es epidemiológica y su diseño es descriptivo, analítico, cuantitativo, cualitativo y retrospectivo, a partir de la población que de manera aleatoria asistió a tratamiento psicológico.&nbsp; <br>Se presenta una estrategia metodológica cuantitativa y cualitativa o proceso de triangulación;&nbsp; en primer lugar, se basa en el carácter de la medición junto a la posibilidad de generalizar ciertos aspectos, y en segundo lugar, el analizar los hechos como hechos de discurso. De este modo se atribuyen valores a una propiedad, según una escala cualitativa (categorías) o cuantitativa (números).</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Descripción del instrumento</strong><br>Las fichas individuales se trasladaron en una primera etapa a un software de aplicación informática Microsoft Excel y, en una segunda etapa, se ingresaron dichas hojas de cálculo a dos softwares, IBM SPSS, Statistics Standard Edition 25 –un sistema de análisis multivariante–, e InfoStat –un sistema de análisis estadístico de aplicación general–.<br>Se sistematizaron los datos individuales, considerando las siguientes variables: aspectos ecológicos: variables de persona (género, edad, estado civil, ocupación) y variables de clase social (inserción en la estructura productiva y nivel de instrucción o educativo) al momento del inicio de la consulta por un lado, y por otro, los diagnósticos presuntivos:&nbsp;<br>1) estructural psicoanalítico: neurosis (histérica y obsesiva), psicosis y perversión); y 2) descriptivo DSM V.&nbsp;<br>Se analizó “Cumplimiento y adherencia al tratamiento” como variable principal, respecto a: 1) cantidad de sesiones a las cuales el consultante asistió; 2) la gravedad del cuadro psicopatológico a partir de los diagnósticos; 3) si asiste o no a interconsulta psiquiátrica y, en caso afirmativo a) si el consultante fue derivado desde el inicio del tratamiento o durante las entrevistas psicológicas al tratamiento psiquiátrico; b) si administra medicación psicofarmacológica, si la indicación corresponde al médico psiquiatra tratante, a un médico de otra especialidad o la administra por otros medios. Así mismo, se indagó caso por caso si han asistido previamente a consultas psicológicas.<br>Las fichas individuales han facilitado construir atributos de la variable en cuanto a: “Motivos de consulta manifiestos” y “Objetivos de tratamiento manifiestos”, para elaborar posibles generalizaciones en relación al inicio de la consulta, el padecimiento subjetivo por el cual el consultante concurre y el diagnóstico presuntivo.<br>Las categorías de la variable “Motivos de consulta manifiestos”, denotan la consulta por: derivación de colega tratante de algún familiar o conocimiento del psicólogo; sugerencia de personas del ambiente afectivo; derivación del psiquiatra tratante o profesionales médicos de otras especialidades; debido al malestar o padecimiento subjetivo por lo cual realiza la primera consulta; y otras modalidades en las cuales participan instituciones (judicial, laboral, educativa) u otros factores. <br>Además se analizó sobre las categorías de la variable “Objetivos de consulta manifiesto”: la consulta por Malestar subjetivo<sup>7</sup>: afectivocorporal, pareja, familia e hijos, área laboral, social, académico y profesional y otras modalidades en las cuales participan instituciones (judicial, laboral, educativas).<br>Se operacionalizaron las diversas “Modalidades de Terminación de los tratamientos”, distinguiendo las siguientes categorías: abandono, derivación a otro profesional, interrupción temporaria, reconsulta, alta por objetivos; en tratamiento y sin cobertura prestacional.<br>Se procedió al análisis de la “Modalidad de Reconsulta”<sup>8</sup> en el período seleccionado y las características del mismo (abandono, derivación a otro profesional, interrupción del tratamiento anterior, sin reconsulta, en tratamiento y reconsulta a posteriori de la finalización de una etapa anterior cuya particularidad ha sido de alta por objetivos). Se destaca que la variable Reconsulta, deviene solidaria de las etapas a las cuales cada consultante ha concurrido con el mismo profesional en el lapso de tiempo seleccionado<sup>9.</sup><br>Se registraron la presencia o ausencia de la “Modalidad – Síntomas actuales”<sup>10</sup>, de acuerdo a la primera entrevista inicial de tratamiento, entre ellos: género, sexualidad, maltrato; toxicomanía<sup>11</sup>; derivación médica por enfermedad; tratamientos de fertilidad; intervenciones quirúrgicas; modalidades familiares actuales, etc.</p> <p style="text-align: justify;">Considerando la información obtenida se investigó sobre la “Modalidad de incumplimiento en los tratamientos”, diferenciando las siguientes categorías: abandono con o sin previo aviso en: 1) desde la segunda hasta la tercera entrevista inclusive; 2) a partir de la cuarta a la novena entrevista inclusive; 3) a partir de la décima entrevista en adelante; y adherencia o cumplimiento del tratamiento. <br>El método de análisis mediante la utilización de los softwares permitió codificar las variables de estudio, ejecutar un análisis descriptivo de las frecuencias (absolutas y relativas) porcentajes, media y medianas. Este análisis facilitó las combinaciones de las variables y sus atributos para obtener mayor información.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Resultados</strong></p> <p style="text-align: justify;">Se destacan los siguientes resultados en cuanto a los aspectos ecológicos:<br>Las mujeres han solicitado consulta psicológica en mayor porcentaje (67,9% = 340 casos), que los varones (30,9% = 155 casos). Se advierte el aumento de consultas con perspectiva de género<sup>12</sup> (1,2%). La solicitud de consulta psicológica de mujeres es mayor a partir de su juventud y adultez13, lo cual coincide con los perfiles epidemiológicos a nivel nacional y mundial.<br>El porcentaje mayor de consultantes corresponden a la franja etaria entre 31 a 40 años (183 casos = 36,5% de la muestra). La media de edad que consulta, es de 37 años, la mediana 35 años y la media 36 años.&nbsp;<br>Los consultantes que denotan mayor porcentaje de asistencia están conviviendo en pareja, (52,3%=262 casos). Sin embargo, los consultantes solteros representan el 33,3% de la muestra (167 casos) y disminuye la presencia en las consultas en relación a quienes se encuentran separados, divorciados o viudos.<br>Los consultantes presentan diferentes niveles de escolaridad. Se destaca la presencia de universitarios (con estudios en curso, incompletos o completos) 280 casos que<br>representan el 56% de la muestra. <br>Entre las carreras o profesiones elegidas insisten: Docencia (62 casos), Ciencias Económicas (46 casos), Ingeniería (20 casos), Medicina (18 casos), Psicología (15 casos), Abogacía (13 casos) entre otros. <br>En cuanto a las actividades laborales se observa que el porcentaje mayor indica que prevalecen quienes se desempeñan como empleados14 (38,32% de la población y compuesto por 192 consultantes). En segundo lugar, se destaca la categoría de la variable, “profesional” lo cual indica que la compone un 25,99% de la población y son 130 casos.<br>De acuerdo a las primeras entrevistas se sostiene que:<br>Los consultantes han asistido anteriormente<sup>15</sup>&nbsp; a entrevistas psicológicas en un porcentaje del 70,9% (355 casos) y quienes acuden por primera vez representan el 29,1%<br>(146 casos).&nbsp;<br>De acuerdo a las fichas individuales, el mayor “Motivo de consulta manifiesto” ha sido el “Malestar subjetivo” (77,8% = 390 casos).<br>En cambio, 58 consultantes que representan el 11,6% de los mismos, han concurrido por haber sido derivados por profesionales médicos no psiquiatras, en particular: cardiólogos, clínicos y endocrinólogos. <br>Sin embargo, dichos profesionales son quienes indican y recetan los psicofármacos posteriormente, en un porcentaje del 5% de la muestra lo cual se expresa en 27 casos de la muestra.<br>Los “Objetivos manifiestos de tratamiento” más periódico es la categoría de la variable “Malestar subjetivo afectivo-corporal” (44,91% = 225 casos). En segundo lugar,<br>“Malestar subjetivo-pareja”, dan cuenta 121 consultantes que representan el 24,15% de la muestra.<br><br><strong>Grafico 1 y 2:</strong> Motivos manifiestos de consulta y Objetivos manifiestos de tratamiento (ver página 21)<br>Del estudio se desprende que las modalidades: cumplimiento y adherencia, finalización, reconsulta, etapas e incumplimiento de los tratamientos indican que:<br>La asistencia a las entrevistas es superior entre la 1° y la 10° (186 casos = 37,2% de la muestra), así mismo, han acudido entre 11 a 20 entrevistas 137 consultantes, disminuyendo considerablemente a partir de las siguientes. De este modo, es de subrayar que solamente 85 casos que representan el 17% de la población han concurrido a más de 30 sesiones.&nbsp;<br>Se destaca que la media de las entrevistas psicológicas a las que asistieron los consultantes es de 18,75 y la mediana de 15 entrevistas.<br><strong>Grafico 3:</strong> Cumplimiento y adherencia al tratamiento de los consultantes (ver pág. 22).<br><strong>Grafico 4:</strong> Tabla - Modalidades de consulta 2014 – 2017 (ver pág. 22).<br><strong>Grafico 5:</strong> Modalidades de Consulta – Reconsulta e Incumplimiento (ver pág. 23).<br><strong>Gráfico 6:</strong> Modalidades de finalización de los tratamientos (ver pág. 23).<br>El alta por objetivos es la modalidad de finalización más recurrente en la muestra (255 casos = 50,90%) y es solidaria con la modalidad de reconsulta. Debido a que un porcentaje de los casos de alta por objetivos, posteriormente han solicitado una nueva etapa de tratamiento por iguales o diferentes motivos de consulta y objetivos manifiestos.<br><strong>Gráfico 7:</strong> Modalidades de terminación de tratamientos (Frecuencias) (ver pág. 24). <br>Se subraya que en un amplio porcentaje (393 casos = 78,4%) no se presenta la modalidad de reconsulta. No obstante, reconsultan aquellos consultantes que han finalizado una etapa con la modalidad de alta por objetivos (79 casos = 15,8%).<br>El 81% de lo consultantes, 408 casos han realizado una etapa de tratamiento psicológico, y solamente el 19%, 93 casos, han concurrido a la segunda y tercera etapa de objetivos de tratamiento.<br>La deserción del tratamiento se presenta en las primeras sesiones con mayor frecuencia, siendo el 12% de los casos que abandonan y en particular entre la segunda y la<br>tercera entrevista (56 casos). <br><strong>Grafico 8:</strong> Incumplimiento en los tratamientos 2014-2017 (ver pág. 24)<br><br>La franja de la población que acude a la consulta denota una estructura neurótica: 94%, 469 consultantes. Presentándose en un porcentaje de 53% neurosis histérica (267<br>consultantes) y 41% neurosis obsesiva (202 consultantes). Los consultantes que presentaron una estructura psicótica, han sido 26 casos (5%). Los consultantes con estructura perversa, han sido 6 casos (1%).&nbsp;<br>Los consultantes que realizan tratamiento psicológico no requieren en alto porcentaje medicación psicofarmacológica, el 23% acude a la interconsulta psiquiátrica (116 consultantes). No realizan tratamiento psiquiátrico 385 consultantes (77%).<br><strong>Grafico 9:</strong> Tabla cruzada Genero – Diagnóstico psicoanalítico (ver pág. 24). <br>Se realizó el análisis de las categorías “diagnóstico”, de acuerdo al DSM V, seleccionando las más representativas. Coincidió con los perfiles epidemiológicos nacionales y mundiales, la presencia de trastornos de ansiedad (139 casos = 28%), los trastornos de la conducta alimentaria16 (33 casos = 6%) entre otros, y 244 casos que representan el 49% de la muestra agrupados en “Otros problemas objetos de atención clínica”, en cuanto a problemas biográficos, familiares y de pareja, siendo el diagnóstico más recurrente, acorde a la primera entrevista y las planillas Guías de objetivos.<br><strong>Gráfico 10:</strong> Tabla Diagnósticos: Estructural y Descriptivo (ver pág. 25).&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Discusión y conclusiones</strong><br>A partir del estudio se afirma que no se relaciona el cuadro psíquico del consultante con el tiempo y la duración del tratamiento.<br>Los consultantes en tratamiento psicológico no realizan interconsulta psiquiátrica ni administran psicofármacos en un amplio porcentaje. La asistencia a los tratamientos es la media de 18,75 entrevistas y la mediana de 15 entrevistas; el mayor porcentaje de consultantes asiste entre las diez primeras entrevistas.&nbsp;<br>En síntesis, en la población asistida prevalecen en mayor porcentaje las consultas de mujeres, la franja etaria entre 31 a 40 años, en pareja (convivientes o casados/as),<br>con hijos (185 consultantes que representan de la muestra el 36,92%). Han presentado un nivel educativo universitario, se desempeñaban como empleados o realizando tareas profesionales en relación de dependencia. Las estructuras psíquicas en amplio margen son neuróticas con modalidad histérica y confirma la ausencia de tratamientos de consultantes con estructura perversa.<br>El universo que compone la casuística permite advertir por los aspectos ecológicos indican que los casos pertenecen a un sector social que cuenta con recursos socio económicos y ambientales, lo cual epidemiológicamente desde un enfoque crítico no refleja la demanda de consulta de otros sectores de la población en el campo de la salud mental del primer cordón del conurbano bonaerense.<br>De la encuesta realizada por muestreo, en 1959 por Floreal Ferrara y Milcíades Peña, descripta por E. Carpintero y A. Vainer (2018), entre las conclusiones subrayan los encuestados en un mayor porcentaje señalaban como causales de los padecimientos psíquicos, causas físicas o biológicas, y en último orden señalaban aspectos psíquicos; desconocían los tratamientos psiquiátricos, en un porcentaje de “45 de cada 100”, y que el 56% de la población opinaba que las enfermedades mentales no podían curarse; al tiempo que “la psicoterapia y el psicoanálisis fueron citados por tan sólo 8 de cada 100 personas”. Actualmente la demanda de asistencia psicológica indudablemente ha aumentado a los diferentes efectores de salud mental a cinco décadas de distancia.&nbsp;<br>Es preciso considerar acorde a las investigaciones –E. Leiderman (2009), Saforcada y colaboradores (2011), D. Obando-Posada; J. Romero-Porras; A. Trujillo-Cano &amp; M. Prada-<br>Mateus (2017) la investigación realizada en 2014 en CABA17 y el estudio epidemiológico en diversas ciudades de Argentina (2015), que son las mujeres quienes más demandan entrevistas psicológicas. <br>No obstante, se advierte el crecimiento de solicitud de las mismas de hombres jóvenes adultos y adultos en relación a la perspectiva de género. En concordancia con los perfiles epidemiológicos de otros países, como en Colombia (2017) se destaca mayor prevalencia de consultas de mujeres (63%); de igual manera en América y Europa.<br>En el mundo habitan, de acuerdo a los últimos censos publicados, más hombres que mujeres. Sin embargo, la demanda de tratamiento acorde a diferentes investigaciones la solicitud de entrevista psicológica en la infancia es ampliamente mayoritaria por niños, mientras en el devenir de los años la demanda se revierte. ¿Es una cuestión solamente demográfica? Temática pendiente para elaborar una lectura interpretativa de los datos del estudio para una nueva investigación.<br>La modalidad de reconsulta, de acuerdo al estudio de H. Kirsch y A. Lardani (2001) indica que aumentan las reconsultas cuanto más sesiones el consultante ha realizado, en tanto es menor la reconsulta al mismo profesional o centro. Estudio que coincide con la muestra en tanto subraya que al finalizar el tratamiento puede advenir la reconsulta habiendo solucionado o no el motivo de consulta. Los consultantes que reconsultan y concurren a más de una etapa de tratamiento no corresponden a estructuras psíquicas vulnerables (psicosis), lo cual contradice el supuesto inicial.<br>Se sostiene que a partir de la variable principal “cumplimiento y adherencia al tratamiento” y las categorías de las modalidades de terminación y reconsulta de los mismos imprimen cómo opera la transferencia en las consultas psicológicas. Así mismo, la incidencia de las entrevistas psicológicas anteriores con el mismo o diferente efector o profesional, reconoce la necesariedad de otro estudio de investigación acerca de la transferencia y el tiempo o duración de los tratamientos.<br>La presencia de cuadros psíquicos y vínculos parentales o afectivos patológicos en jóvenes adultos invita a considerar preventivamente situaciones de riesgo en lo real de<br>la clínica y para un estudio futuro, acorde a la presencia en los síntomas actuales que se han detectado en la muestra.<br>A su vez se despliega la interrogación acerca de la categoría de finalización de tratamiento por “Interrupción temporaria” sus condiciones y delimitaciones. Entre las limitaciones del presente estudio es de considerar que la casuística pertenece a un profesional – estilo y su formación– lo cual convoca a proseguir el estudio de manera de ratificar o no los resultados de la presente investigación.&nbsp;<br>Para concluir, en los tratamientos institucionales o prestacionales, es posible considerar al “tiempo”, en tanto variable, lectura que condice con la letra freudiana, las sesiones que garantiza el PMO, las entrevistas acordadas para un tratamiento adecuado en acotar el sufrimiento de quienes padecen y consultan.&nbsp;<br>El psicólogo tratante y la variable “tiempo” funcionan como variables en los tratamientos institucionales públicos o privados, y convoca a continuar la tarea investigativa para mejorar su efectividad para mejorar la salud mental de los consultantes.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Gráficos y tablas</strong></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Gráfico 1 y 2:</strong> Motivos manifiestos de consulta y Objetivos manifiestos de tratamiento</p> <ol> <li class="show" style="text-align: justify;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/18-10-2019_02-41-32_p-m-.png"></li> </ol> <p style="text-align: center;"><img src="/public/site/images/fp24957936/18-10-2019_02-42-38_p-m-.png"></p> <p style="text-align: center;"><img src="/public/site/images/fp24957936/18-10-2019_02-45-04_p-m-.png"></p> <p style="text-align: center;"><img src="/public/site/images/fp24957936/18-10-2019_02-45-38_p-m-.png"></p> <p style="text-align: center;"><img src="/public/site/images/fp24957936/18-10-2019_02-47-40_p-m-.png" width="703" height="604"></p> <p style="text-align: center;"><img src="/public/site/images/fp24957936/18-10-2019_02-48-29_p-m-.png"></p> <p style="text-align: center;"><img src="/public/site/images/fp24957936/18-10-2019_02-49-03_p-m-.png"></p> <p style="text-align: center;"><img src="/public/site/images/fp24957936/18-10-2019_02-49-35_p-m-.png"></p> <p style="text-align: center;"><img src="/public/site/images/fp24957936/18-10-2019_02-50-00_p-m-.png"></p> <p style="text-align: justify;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/18-10-2019_02-50-28_p-m-.png"></p> <p style="text-align: justify;"><strong>Bibliografía</strong></p> <p>-Kirsch, H. y Lardani, A. (2001) “Resultados en psicoterapia: ¿Qué opinan nuestros consultantes?”. <em>Revista Argentina de Psiquiatría Vertex Salud Mental y Comunidad,</em><br>Vol. XII N° 45. Investigación en psicoterapia, septiembre – octubre – noviembre 2001, págs. 221- 225. Buenos Aires, Argentina.<br>- A. A. V. V. (2009) “Psicoterapia ambulatoria en el Conurbano Bonaerense: tasa de su utilización, costo y características de las psicoterapias y sus usuarios”. <em>Revista Argentina de Psiquiatría Vertex Salud Mental y Comunidad</em>, Vol. XX, N° 86 julio – agosto 2009, págs. 252-259. Buenos Aires, Argentina.<br>- A. A. V. V. (2011) “Estudio epidemiológico comparativo de sintomatología de salud mental en adultos del Partido de Avellaneda la Ciudad de La Plata”, 2011. Facultad de Psicología – UBA. Anuario de investigaciones. Volumen XIX pág. 141-151.Recuperado en: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_ abstract&amp;pid=S1851-16862012000100014&nbsp;<br>- A. A. V. V. (2014) “Prevalencia de problemas de Salud Mental en la Ciudad de Buenos Aires, factores asociados, utilización de Servicios y Cobertura Sanitaria”.<br>Resultados preliminares de la encuesta epidemiológica de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires. 2014 Recuperado en: https://www.buenosaires.<br>gob.ar/salud/saludmental/programas-especialessalud- mental/programa-de-investigacion-y-vigilancia- epidemiologica-en-salud-mental.<br>- A. A. V. V. (2017) “Estudio epidemiológico en Salud Mental en población clínica de un centro de atención psicológica”. Universidad de la Sabana, Chía, Colombia.<br>2016. Psychologia, 11(1), 85-96. Recuperado en: http://www.redalyc.org/ pdf/2972/297251403007.pdf<br>-A. A. V.V. (2018) “Estudio epidemiológico de salud mental en población general de la República Argentina. Epidemiología en psiquiatría y salud mental”.<br><em>Revista Argentina de Psiquiatría Vertex Salud Mental y Comunidad,</em> Vol. XXIX, N°142 noviembre – diciembre 2018, págs. 275-299.<br>-Carpintero, E. y Vainer, A. (2018) Las huellas de la memoria I Psicoanálisis y Salud Mental en la Argentina de los 60’ y 70’. Tomo I: 1957-1969; Tomo II: 1970-1983. Buenos<br>Aires, Argentina: Editorial Topia.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Notas</strong></p> <p><sup>1 Se utiliza la expresión “consulta psicológica” para hacer referencia a la entrevista entre el consultante y el practicante profesional del que se trate. “Cumplimiento y </sup><sup>adherencia al tratamiento”. ”.Palabra clave según los descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS), acorde a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Biblioteca </sup><sup>Virtual en Salud Argentina. Link: http://decs.bvs.br/E/ homepagee.htm</sup><br><sup>2 Entiéndase por “consultante”, en el presente estudio, a la persona que acude a las entrevistas psicológicas.&nbsp;&nbsp;</sup><br><sup>3 Los autores distinguen tres etapas: 1) 1957-1969 a la que denominan “El encuentro fundante entre el Psicoanálisis y la Salud Mental”, tiempo próspero en el </sup><sup>cual se instalan nuevos dispositivos asistenciales y se difunde los avances de la psicofarmacología; 2) 1970- 1975 nominan “El estallido de las instituciones” describen </sup><sup>los avatares en los servicios de salud mental y el quehacer profesional en su florecimiento y crisis y 3) 1976-1983 “La desaparición de la Salud Mental” refieren </sup><sup>sobre las incidencias de la dictadura militar en la Argentina en los dispositivos asistenciales y en los profesionales.</sup><br><sup>4 El Programa Médico Obligatorio en 1996 y el Programa Médico Obligatorio de Emergencia (PMOE), en 2002, establecen cuáles son las prácticas y servicios de cobertura obligatoria para las Obras Sociales, y a partir de la Ley 24.754, para las instituciones de medicina prepagas. <br></sup><sup>5 S. Freud anuncia la necesariedad y relevancia de los tratamientos institucionales en diferentes momentos de su obra, gratuitos, estatales o privados, entre ellos en: </sup><sup>“La iniciación del tratamiento” (1913), “Autobiografía” (1924), “Los caminos de la terapia psicoanalítica” (1918). </sup><br><sup>6 Las variables de persona y de clase social componen los aspectos ecológicos.</sup><br><sup>7 Malestar subjetivo, en el presente estudio, es de acuerdo a la definición de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657/10, el padecimiento mental como todo tipo de sufrimiento psíquico de las personas, crisis previsibles o imprevistas, trastornos y/o patologías, como procesos complejos determinados por múltiples componentes.&nbsp; </sup><sup>Estar mal del sujeto que deviene en principio consultante debido al sufrimiento o padecimiento que lo interpela y propicia el inicio o no de un tratamiento psicológico.</sup><br><sup>8 Se utiliza el término “Reconsulta” en cuanto el consultante ha transitado por el espacio psicológico, en más de una oportunidad, debido a los mismos motivos de consulta o diferentes; finalizando el tratamiento anterior con la modalidad de terminación singular al caso por caso (abandono, interrupción temporaria, etc.).</sup><br><sup>9 Se denomina “Etapa” en el presente estudio al tiempo de consulta de cada caso que compone la población asistida, desde el inicio a la modalidad de finalización singular de cada uno en el tratamiento realizado.&nbsp; Se instrumentalizó considerando 1) Una etapa, 2) Segunda etapa y 3) Tercera etapa. Cada Etapa implica que el consultante reconsultó, siendo ambos atributos de la variable solidarios.</sup><br><sup>10 Se ha estudiado, a partir de la primera entrevista, las modalidades de síntomas actuales, considerando el discurso manifiesto, el motivo y objetivo de consulta.</sup><br><sup>11 Se utiliza el significante “Toxicomanía” de acuerdo a la definición de Éric Laurent (1988) y J.-A. Miller (2005) en cuanto a la nominación que comprende a las adicciones </sup><sup>en su conjunto (consumo de sustancias, alimentarias u otras, juegos de azar, internet, o vínculo amoroso, etc.). </sup><br><sup>12 Consta en la casuística el aumento de consultas con perspectivas de género, en 2012 (1 caso), en 2014 (2 casos), 2015 (1 caso), 2016 (1 caso) y 2017 (1 caso), por </sup><sup>lo cual en la muestra suman 6 casos, que representan el 1,2% de la muestra.&nbsp;</sup><br><sup>13 Los estudios epidemiológicos de asistencia psicológica en niños varía en esta información demográfica, encontrándose investigaciones en las cuales la población </sup><sup>por lo cual los adultos responsables solicitan entrevistas psicológicas es en relación a “niños” y se revierte la consulta a posteriori de la adolescencia.</sup><br><sup>14 El valor de la variable “empleado” en el presente estudio hace referencia a quienes se desempeñan como docentes, servidores públicos, empleados estatales y privados, etc.</sup><br><sup>15 No se distingue si el consultante ha asistido a un profesional perteneciente a la misma red prestacional, formación o escuela psicológica del mismo o subsector al </sup><sup>que pertenece.</sup><br><sup>16 El efector en salud mental cuenta con dispositivos en relación a los Trastornos de conducta alimentaria por lo cual los consultantes que presentan dicho motivo de </sup><sup>consulta disponen de otros espacios terapéuticos.</sup><br><sup>17 La investigación del Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, “Prevalencia de problemas de salud mental en la Ciudad de Buenos Aires, factores asociados, </sup><sup>utilización de servicios y cobertura sanitaria” (2014) un estudio transversal mediante la visita a hogares, y la administración de un cuestionario GHQ – 12, </sup><sup>por lo cual de una muestra de 2131 personas, dijeron haber atravesado problemas emocionales en el último mes, mujeres 30% 357 casos, y varones 180 casos 18, </sup><sup>6%. Se asistieron de manera privada –ámbito de atención mayoritario ante la oferta de los subsectores en la Ciudad de Buenos Aires– 101 personas, el 52, 6% compuesta </sup><sup>por mujeres 75 casos y varones 26 casos.&nbsp;</sup></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> Olga Mabel Mater Derechos de autor 2019 Diagnosis 2019-10-18 2019-10-18 2 16 EXPLORACIONES METODOLÓGICAS PARA EL TRATAMIENTO DE MATERIAL DISCURSIVO. UNA APROXIMACIÓN A PARTIR DE LA POÉTICA DE ENRIQUE BANCHS http://www.revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/246 <p style="text-align: justify;">En esta presentación exploramos algunas técnicas provenientes de la semiótica discursiva- narrativa greimasiana, para su aplicación en investigaciones&nbsp; interpretativas. Examinamos por una parte, diversos aspectos metodológicos, como los referidos a la segmentación y categorización del material, y por la otra, hacemos una breve incursión en algunos conceptos de la semántica, entre ellos, en las nociones de campo semántico (Trier, 1931), relaciones&nbsp; semánticas y semema (Pottier 1976, 1993). De igual modo, evaluamos la aplicación del Cuadro Semiótico (según la versión desarrollada por A. Greimás, 1980, 1990), para el examen estructural- funcional de lo que el autor denomina la articulación lógico-profunda de una categoría semántica. Todas las referidas exploraciones metodológicas se realizan en base al análisis de un soneto del poeta argentino Enrique Banchs. Proponemos para ello algunas conjeturas interpretativas, examinadas en contrapunto con consideraciones de la filosofía unamuniana, las que permiten especificar con más precisión la lectura interpretativa que se propone. Extraemos de todo lo presentado, criterios generales para orientar el tratamiento metodológico en investigaciones interpretativas.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Sobre el alcance de este trabajo</strong> <br>Nos proponemos en este trabajo examinar algunos recursos de la semiótica discursivo- narrativa, que resultan de utilidad para el tratamiento de datos en investigación interpretativa.&nbsp;El examen se realiza en base al análisis de un soneto del poeta argentino Enrique Banchs, con la pretensión de extraer criterios metodológicos de alcance general.&nbsp;<br>Se torna necesario precisar, sin embargo, que los referidos recursos semióticos y metodológicos no resuelven por sí solos lo esencial de la <em>“investigación interpretativa”.</em> En primer lugar porque la interpretación no se deriva de procedimientos o pasos metodológicos, ni de algún específico tecnicismo. Por el contrario, la interpretación supone un deslizamiento de sentido, un ejercicio de re-significación que, en el campo de la investigación social, requiere de cuerpos o modelos teóricos que la hagan posible.&nbsp;<br>Una especialista en <em>“análisis de contenido”</em> expresa esta idea en los siguientes términos: “La lectura del analista de contenido de las comunicaciones no es, o no es sólo, una lectura «al pie de la letra», sino la puesta a punto de un sentido en segundo grado. No se trata de atravesar por los significantes para captar los significados, como en el desciframiento normal, sino de alcanzar otros «significados» de naturaleza psicológica, sociológica, política, histórica, etc. a través de significantes o&nbsp; significados (manipulados)” (Bardin, L., 1986: 31).&nbsp;<br>Conforme con ello, los <em>significados</em> de “primer grado” (en términos de Bardin), se transforman en <em>significantes</em> en la perspectiva de un <em>significado</em> de segundo grado, cuando son interpretados en el marco de alguna teorización o modelo conceptual. Para decirlo con un ejemplo: si de la lectura del cuento de “La Cenicienta”, se pretendiera extraer una interpretación sobre “el Edipo-femenino y la ambivalencia del amor/odio a la madre”, se requeriría entonces ir desde la interpretación primaria de la narrativa –la que podríamos definir como “comprensión de sentido común” –, hacia la nueva interpretación, resignificada a la luz de la teorización psicoanalítica.<br>En esa dirección, la cuestión de los límites y posibilidades interpretativas ha dado lugar a importantes y acalorados debates entre referentes del campo filosófico,&nbsp; semiótico, lingüístico, psicológico, sociológico. Debates que distan de estar saldados, ya que, por lo general, las distintas posiciones terminan resultando refractarias unas a otras. Algunos interrogantes en torno a ellos podrían expresarse en los siguientes términos: ¿un texto es algo que se encuentra o es algo que se hace?, ¿el texto tiene una intención comunicativa y el lector o lectora debe ir al encuentro de ella, o, por el contrario, no hay texto hasta tanto no se actualice un potencial sentido de él, en el acto de su interpretación? Una síntesis de esas diversas posiciones queda muy bien expresada en la dicotomía “uso versus interpretación de los textos”, que ha propuesto Umberto Eco.<br>Un comentarista de las ya célebres Conferencias Tanner de 1990, en las que precisamente Eco era el principal conferencista, comenta en los siguientes términos los aspectos esenciales del debate:&nbsp;<br>“En su comentario sobre Eco, Rorty se muestra en desacuerdo con la distinción entre «interpretación y uso» de un texto. Considera que Eco se aferra a la noción de que un texto tiene una naturaleza y que la interpretación legítima supone intentar iluminar de algún modo esa naturaleza, mientras que él nos apremia a olvidar la idea de descubrir Cómo es Realmente el Texto y, en cambio, a pensar en las diversas descripciones que, en función de nuestros diversos propósitos, nos resulta útil darle” (Collini, 1995, las mayúsculas son del autor).<br>Desde nuestra perspectiva resulta posible postular una suerte de punto intermedio entre estas posiciones, reconociendo que si se acepta la perspectiva del “uso de los textos” (conforme con la cual los interpretamos según nuestros fines o propósitos –como lo pretende Rorty–), ello no nos exime de justificar –en base a los mismos textos y contextos– la lectura o interpretación propuesta.<br>A partir de ese reconocimiento, postularemos aquí que los recursos técnico-metodológicos a los que aludimos previamente, están al servicio de esa justificación o validación de las interpretaciones. De modo tal que, aunque ellos no son el fin –ni la posibilidad misma de esas interpretaciones– sí constituyen un medio para extraer evidencia a su favor, a partir del tratamiento del propio material interpretado.<br>Adviértase que este reconocimiento no impide aceptar la posibilidad de “múltiples lecturas”. Incluso, es compatible con la tesis de una re-apertura siempre potencial de un texto, en tanto su sentido puede actualizarse en función de imprevistos contextos o condiciones de circulación. Lo único que sostiene es que, si la interpretación se postula en el marco de un trabajo de investigación disciplinar, ella debe justificarse a partir de los elementos que el propio material autoriza. Dicho de otra manera: se pretende que esas interpretaciones o lecturas sean no sólo opinables, sino también discutibles.&nbsp;<br>De acuerdo con Juan Samaja, la distinción entre “discutible” y “opinable” estriba, precisamente, en la diferencia que surge entre la posibilidad de someter a contrastación la evidencia que ilumina cualquier hipótesis interpretativa, frente a la mera valoración subjetiva en torno a ellas. Dicho de otro modo, se pretende que la interpretación no quede reducida a una mera “opinión”, sino que pueda ser puesta a consideración y revisión de otros. Desde esta perspectiva la “objetividad” se concibe como lo<br>“intersubjetivamente referenciable”. De modo tal que lo que se espera, es que se exhiban elementos o criterios que permitan aceptarla –si hay evidencia a favor de ella– o rechazarla –si esa evidencia se muestra inconsistente o insuficiente (cfr. Ynoub, 2012).<br>Como hemos dicho, en esa dirección ubicaremos la función de las técnicas que provee la semiótica y el análisis del discurso en las vertientes que aquí consideraremos. La presunción que asumimos es que estas técnicas brindan criterios para la validación y contrastación de las hipótesis interpretativas.<br>&nbsp;<br><strong>Sobre el material a trabajar</strong><br>Examinaremos algunos de los recursos de la semiótica y el análisis del discurso, sirviéndonos de un soneto del poeta argentino Enrique Banchs<sup>2.</sup><br>Dado que el examen es estrictamente metodológico, no será de interés profundizar aquí en la obra ni la persona de Banchs. Utilizaremos sus sonetos al sólo efecto de poner en consideración las técnicas que hemos anticipado.<br>Ahora bien, pese a ese interés estrictamente metodológico (y conforme a lo previamente señalado), no podemos evitar ubicar el examen en algún marco general de lectura. Situaremospor lo tanto algunos criterios analíticos para orientar el tratamiento: por una parte la presunción de la recurrencia de ciertas temáticas de tono existencial en la obra de Banchs –convergentes con el modernismo literario en el que se inscribe–; y en relación a ello, la posibilidad de poner en contrapunto dichas temáticas con referentes o reflexiones del campo filosófico<sup>3</sup>. <br>Con estos presupuestos (a modo de conjeturas exploratorias), abordaremos en primer término el soneto “Estela” que forma parte del libro La Urna (publicado en 1911, último de los cuatro libros de poemas publicados por el autor):<br><br>ESTELA<br>Si en el mar de la vida soy estela que se deshace apenas levantada tras un brillo fugaz de lentejuela: estela, espuma, nada... Si en la onda, después que me revela nada queda de mí, a onda tornada y muero sin poder seguir la vela que me crea y se aleja despiada: ¿Por qué del mar fatal alzarme quiero, y ansioso el rumbo de la nave miro y un miraje de playa me desvela? ¿Por qué, si no se ir, llegar espero, por qué mi fe, por qué luchando aspiro si en el mar de la vida soy estela?<br><em>La Urna</em>, Enrique Banchs. 1911.</p> <p style="text-align: justify;"><br><strong>Aspectos metodológicos para el tratamiento del material discursivo-textual</strong><br><strong>Las fragmentaciones preliminares</strong></p> <p style="text-align: justify;">Al igual que en toda investigación (de cualquier naturaleza), el análisis del material discursivo, requiere de algún tipo de fragmentación. En términos metodológicos esa operación analítica supone la definición de las<em> “unidades de análisis”:</em><br>“Emprender el análisis de la sustancia del contenido (de un universo dado de significación) supone que se admita la posibilidad misma de articular ese material. Esto significa que nos proponemos dividir lo dado semántico (percibido globalmente como una totalidad) en unidades diferentes y que aceptamos así pasar de lo continuo a lo discreto”<br>(Courtés, J.; 1980, p. 43).<br><br>Aunque este principio puede tener estatuto normativo, es decir, postularse como criterio metodológico invariante, no resulta posible estipular <em>a priori</em> criterios unívocos para orientar dicha fragmentación.&nbsp;<br>Lo conveniente (aunque no todas las tradiciones metodológicas coinciden con esta idea) es que la fragmentación se realice en paralelo y sobre el fondo de comprensión de la totalidad del texto, o al menos, del estricto contexto en el que dichas partes-fragmentos se inscriben<sup>4</sup>. Este principio se deriva de la necesidad de atender a la coherencia textual, que es una propiedad semántica de los discursos: cada frase o fragmento individual cobra sentido en relación con la interpretación de otras frases o contextos (cfr. Van Dijk; 1980). Dicho de otra manera, un mismo texto se actualiza semánticamente de distinta manera en distintos contextos.&nbsp;<br>Ahora bien, esta recurrente relación entre la parte y el todo –entre la fragmentación y la totalización– depende de la naturaleza del material. En particular, porque hay producciones que reconocen una genuina “unidad de sentido”, como ocurre con una narrativa o un poema; mientras que otras podrían resultar menos orgánicas, como un listado de palabras o la transcripción de una entrevista.<br>Los distintos enfoques de la metodología cualitativa asumen criterios no siempre convergentes para orientar dicha fragmentación. En algunos casos se defiende la idea de que la fragmentación va emergiendo conforme se “etiqueta” el material; al tiempo que las propias etiquetas surgen del trabajo analítico. Mientras que otros proponen que los códigos o etiquetas, aun cuando puedan tener carácter preliminar, deben estar disponibles <em>a priori</em> para orientan la fragmentación. Conforme con este último criterio, cualquiera sea el tipo de material (entrevistas, recortes periodísticos, producciones literarias, etc.) será posible identificar “fragmentos”, al modo de <em>“Unidades&nbsp;</em><br><em>de Análisis”</em>, en función de su coincidencia con los referidos códigos<sup>5</sup>.<br>El caso que nos ocupa puede ubicarse en el grupo de los materiales que reconocen organización interna, de modo tal que el objeto ostenta vetas propias a partir de<br>las cuales diferenciar sus “partes-componentes” (cfr. Ynoub, R., 2014). Conforme con ello, y para ilustrar esta idea, vamos a considerar por una parte la organización morfológico- sintáctica del soneto, y por la otra el contenido correspondiente a cada uno de los fragmentos en que se organiza dicha estructura macro-semántica. De esa manera ambos criterios permitirán también justificar la fragmentación que se propone.<br>Por otra parte, dicha fragmentación se realiza en distintos niveles de análisis (Samaja, 1993), conforme con los principios que hemos enunciado previamente: desde la primera segmentación en el nivel macro aludido, se prosigue luego con el examen de niveles más desagregados, a partir de cuyo análisis se “reconstruye” la significación contextual en el que ellos se integran.<br>Respecto de la organización formal y enunciativa del soneto podríamos caracterizarlo como una suerte de “interrogante retórico”, que tiene la siguiente forma condicional:</p> <p style="text-align: justify;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/22-10-2019_11-06-16_a-m-.png" width="269" height="153"><br>Lo definimos como un “interrogante retórico” para indicar la peculiar articulación pragmática o enunciativa del mismo: se formula como un interrogante, pero con la intención de comunicar un estado emocional-existencial, tal como vamos a tematizarlo seguidamente. <br>Respecto de los aspectos semánticos, se opone en esa dicotomía el orden de lo “evanescente” al de lo “trascendente”:</p> <p style="text-align: justify;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/22-10-2019_11-07-30_a-m-.png" width="315" height="93"><br>El análisis modal permite a su turno identificar el tono afectivo-emotivo al que nos hemos referido. Los versos que componen las estrofas 1º y 2º están modalizados conforme a la cualificación del “ser” (“soy”... estela que se deshace, etc.); mientras que la 3º y 4º están modalizadas volitivamente, por referencia al “querer/desear<br>ser”, presentándose además en tensión con el <em>poder/saber.</em></p> <p style="text-align: justify;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/22-10-2019_11-13-11_a-m-.png" width="332" height="71"></p> <p style="text-align: justify;"><br>El concepto de “modalidad semiótica” en el campo del análisis discursivo refiere (junto a otras nociones) a las condiciones o instancias enunciativas. Lo enunciativo puede ser concebido como las “marcas de subjetividad” en el discurso. Técnicamente, un predicado modal es aquel que afecta o produce un efecto de sentido sobre otro predicado. En la gramática verbal se identifican como verbos modales a aquellos que tienen la función de modificar a otros verbos, como ocurre por ejemplo, con los<br>verbos poder, creer, saber, querer:&nbsp;<br><br>“Así, un enunciado modal simple como Yo camino, puede transformarse en un enunciado modalizado si se lo subordina a un verbo modal: ‘Yo debo caminar’. En este último caso hay un desplazamiento de la significación puesto que el enunciado ya no alude a un estado de cosas realizado sino que pone el acento sobre un estado previo<br>de la acción, estado que orienta la significación hacia la esfera de las competencias del sujeto más que al ámbito de sus ejecuciones o performances (…) El efecto producido por la modalización es siempre el de una subjetivación de la acción…” (Filinich, 2001, p. 86).<br>Desde la perspectiva del análisis greimasiano,&nbsp; el estudio de las modalidades dio lugar a una suerte de giro modal (Greimas, Fontanille, 1994) en las bases de la semiótica narrativa. A partir de él se definió el campo de la “semiótica de las pasiones”; que sería resultante de una “sintaxis o articulación modal”. Conforme con ello, una pasión no se expresa con una sola modalidad sino como resultado de articulaciones entre ellas:<br>“… una pasión no se constituye con una sola modalidad (pongamos por caso el querer-hacer) sino como una sintaxis de modalidades, así el obstinado podría definirse por la articulación entre el ‘querer hacer y el no-poder hacer’ ” (Filinich, 2001, p. 108).<br><br>En otros términos, lo pasional queda definido por la tensión <em>entre modalidades</em>, que se reflejan de modo muy palmario en el soneto que analizamos. La cualificación del sujeto se presenta en la tensión de la lucha por llegar a ser, sobre el fondo conflictivo del desear-ser versus el <em>poder/saber-hacer</em>. Ese es el tono existencial- pasional que se despliega en las estrofas 3° y 4° precisamente:</p> <p style="text-align: justify;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/22-10-2019_11-16-14_a-m-.png" width="350" height="97"><br>Definido el criterio focal de la fragmentación, a partir de él avanzaremos hacia niveles sub-unitarios (Samaja, 1993), que nos permitirán precisar cómo se va generando el sentido de <em>“p” y “q”</em> y la respectiva tensión modal que hemos señalado.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>El análisis de los sub-niveles: encadenamientos semánticos y emergencia del sentido </strong></p> <p style="text-align: justify;">Focalizaremos el análisis en los lexemas<sup>6</sup> que integran el campo semántico de <em>«p»</em>, según la cualificación del “ser” y las tensiones/oposiciones semánticas en que aparecen: por una parte el <em>ser evanescente</em> (con el que se identifica el enunciador) frente a un fondo permanente (el mar/ la vida) desde el que emerge:</p> <p style="text-align: left;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/22-10-2019_11-18-13_a-m-.png" width="341" height="59"></p> <p style="text-align: justify;">Para ello nos valdremos del concepto de&nbsp; “sema”, el que puede ser concebido como “unidad mínima de significación” –por equivalencia al fema de la fonología–<sup>7</sup>.<br>Al igual que el fema, el “sema” se define por referencia a una <em>categoría sémica,</em> de la que forma parte, y de la que extrae su valor positivo. Así por ejemplo, /<em>blanco</em>/ comparte un eje semántico con /negro/ (como también con /<em>azul</em>/, /<em>verde</em>/ o /<em>amarillo</em>/), conformando de esa manera un campo de similitudes en el que se inscriben las diferencias (en el caso del ejemplo: el eje “color” –refiere al eje de la semejanza– y la oposición de los valores “rojo/negro/verde/, etc.” al interior de él, los especifica por sus diferencias).&nbsp;<br>Ahora bien, hay que recordar que este análisis se sitúa en un nivel interior al lexema (que es una entidad propia del nivel discursivo) de modo tal que todo lexema se define en verdad por una constelación de semas, virtualmente contenidos en él. Así, para los lexemas:&nbsp;<br>“padre” - “madre” - “hijo” - “hija” - “tío” - “tía”<br>Se puede reconocer que comparten <em>semas</em> comunes como /humano/ /parentesco/, pero se diferencian entre sí en el sema /filiación/. A partir del análisis de estos elementos semánticos simples, se dejan entrever las articulaciones que se realizan al nivel de su explotación discursiva.<br>En esa dirección Jost Trier (1935) inauguró el concepto de <em>campo semántico</em>, aplicando a la semántica el principio de Saussure, según el cual las palabras forman un sistema en el que cada una extrae su valor por referencia a su posición respecto de las otras. Pottier<sup>8</sup> precisó luego que en el <em>campo semántico</em> cada significante<br>o lexema tiene un contenido semántico o <em>semema</em>, que es el conjunto de una serie de rasgos distintivos (los referidos semas) que definen su potencial semántico. En cada contexto de uso, se actualizan uno o varios semas del mismo lexema. De igual modo, un conjunto de lexemas integran un mismo campo semántico si comparten entre ellos <em>rasgos o semas</em> comunes.&nbsp;<br>Según A. Greimás estos <em>sememas</em> se constituyen en las “unidades de sentido” que una determinada comunidad de hablantes selecciona como relevantes para organizar el campo de significación del universo que los rodea. A su turno, estas unidades de significación contextual permiten postular la referencia a un campo de permanencia semántica, sobre las variaciones de superficie del discurso. Así por ejemplo, si en una comunidad de hablantes se utilizan expresiones como:</p> <p style="text-align: justify;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/25-10-2019_11-27-57_a-m-.png" width="325" height="74"></p> <p style="text-align: justify;"><br>Se puede afirmar que todas ellas remiten a un mismo campo de significación, o a una misma acepción del término “cabeza”, que corresponde a la que la refiere como “parte superior de…” (un cuerpo, un grupo, una fila, etc.). Esta acepción definiría un semema. <br>Pero a su turno, podría identificarse otra serie de usos en los que se explota otra región semántica del mismo término, como podría ser:&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/25-10-2019_11-28-37_a-m-.png" width="319" height="63"></p> <p style="text-align: justify;"><br>En los que se explota otra significación referida a “resistencia a… o dureza…” (tanto en aspectos materiales como actitudinales). <br>Es el contexto en que el término se inscribe el que indica qué región de sentido se actualiza o debe actualizarse en su interpretación. <br>En el caso que nos ocupa, y conforme con lo que se espera de la función creativa del artista, el poeta crea un campo semántico idiosincrático:&nbsp; explota –de forma singular y novedosa– las potencialidades sémicas que se entraman en los lexemas que va hilvanando en su soneto.<br>Considerando todo lo expuesto, del análisis de los lexemas que conforman los primeros versos del soneto, se pueden extraer algunos semas como los siguientes:</p> <p style="text-align: justify;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/25-10-2019_11-30-43_a-m-.png"></p> <p style="text-align: justify;">Los signos «+» y «-» expresan la presencia positiva o negativa del sema en el lexema; mientras que el «0» alude a la neutralidad semántica. De modo tal que a cada lexema le<br>corresponde uno de estos valores, según el sema se exprese de manera positiva, negativa (por oposición) o de manera neutra (ni positiva, ni negativa, es decir, no corresponde para el término-objeto o lexema).<br>Aunque no hemos ejemplificado el tratamiento con todos los lexemas que aparecen en los dos primeros versos, hemos seleccionado aquellos que presentan mayor carga y connotación en su articulación semántica. Se hace evidente a partir de la comparación de sus perfiles sémicos, la manera en que comparten regiones semánticas según la coincidencia en los valores de sus semas.<br>El mismo procedimiento puede aplicarse a los lexemas cuyo valor semántico conforman el fragmento “q” (al que corresponde la modalidad del “querer ser/hacer”): “alzarme”, “quiero”, “ansioso”, “rumbo”, “nave”, “desvela”, “lucha”, “aspiro”, “fe”. En este caso la <em>región semántica </em>explotada por ellos –en el contexto del soneto– podría quedar comprendida por los semas de</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/25-10-2019_11-37-19_a-m-.png" width="336" height="99"><br>El análisis podría llevarse más lejos y examinar las diversas relaciones “estructurales” y “funcionales” que los respectivos semas guardan con cada lexema. De modo tal de precisar los criterios indicadores para orientar y justificar la adjudicación del sema a cada lexema. Así por ejemplo la /agentividad/ en el lexema “nave” se admite, en tanto la “nave” guarda una relación funcional con el concepto de “comando”. Mientras que la /agentividad/ en “quiero” se deriva analíticamente de la persona verbal y el contenido activo y volitivo contenido en él, al igual que en “alzarme” y “ansioso”. Del mismo modo, el sema /motilidad/ está presente en “nave” en tanto implica “traslado”, mientras que también está presente en “alzarme” porque presupone un cambio de estado (reflexivo) de orden espacial.&nbsp;La relación entre “alzarme” y /movimiento/, se presenta como una <em>relación de inherencia lógica</em>; que también se advierte con respecto al sema /direccionalidad/ (Bejar, Chaffin y Embretson, 1991; Mayor y López, 1995)<sup>9</sup>.</p> <p style="text-align: justify;">El análisis podría continuarse con cada uno de los lexemas, precisando de qué manera los términos explotan y se deslizan por regiones que reconocen solapamientos semánticos. Recordando siempre que el sentido del texto resulta de la doble vía, macro-interpretativa y micro-interpretativa, sintagmática y paradigmática; ya que la selección de los posibles “semas” comunes a los lexemas se extraen por referencia a los contextos o relaciones paradigmáticas entre grupos lexemáticos (en el sentido de que ellos contribuyen –como una suerte de regulador comparativo de tipo lógico superior– a decidir cuáles de todos los semas posibles contenidos en “nave”, “alzarme”, “querer”, etc., serán privilegiados al momento de identificar la coherencia temática textual).<br><br>Como ya fue señalado, el objetivo de esta escueta presentación es el de ilustrar no sólo algunas técnicas para el análisis interpretativo, sino también –y especialmente– ubicar sus fundamentos semiótico-metodológicos que las sustentan. Buena parte de ellos están comprometidos en las operaciones que usualmente se utilizan en el conocido proceso de <em>codificación y categorización</em> de la investigación cualitativa –aunque no siempre se explicitan los fundamentos, ni los procedimientos particulares que los conducen–.<br><br>A partir de este primer ejercicio de búsqueda de semejanzas y denominadores comunes, se puede avanzar entonces hacia la identificación de los <em>campos semánticos</em> en que ellos se integran. En este caso, podríamos reconocer una oposición que se sintetiza en dos grandes regiones de sentido, las que proponemos expresar como la tensión entre la “Aspiración” y la “Constitución”.&nbsp;La primera se presenta cargada por los rasgos o valores /volitivos-agentivos/ que hemos examinado previamente, y que ubican al sujeto en relación con un horizonte <em>trascendente y anhelado.</em> La segunda, en cambio, está signada por los rasgos de /apariencia-evanescencia/, que connotan los aspectos <em>inmanentes </em>asociados a la <em>finitud</em> del ser.<br>Examinaremos en lo que sigue estas definiciones en base a una esquematización a la que la tradición semiótico-narrativa bautizó como “cuadrado lógico-semiótico”.</p> <p style="text-align: justify;"><br><strong>4. Aportes del Cuadrado Semiótico, para la articulación de las categorías analíticas</strong></p> <p style="text-align: justify;">A los efectos de esquematizar las categorizaciones que hemos identificado previamente, las presentaremos ahora en el marco del Cuadrado Semiótico, conforme lo han tematizado Greimás y Courtés (1990; 1982).<br>Este cuadro se presenta como un esquema, que representa la articulación lógica de una categoría semántica cualquiera. Con él se trata de establecer una tipología de las relaciones intracategoriales, partiendo desde un sistema de contrariedades u oposiciones semánticas de las que se derivan, por mutua negación de ambos términos primarios, nuevos términos sub-contrarios, contradictorios y complementarios:<br>“Esta estructura elemental debe concebirse como el desarrollo lógico de una categoría sémica binaria del tipo blanco versus negro, cuyos términos están en una relación de contrariedad entre sí, pero cada uno de ellos puede proyectar un nuevo término que sería su término contradictorio; los términos contradictorios podrían a su vez contraer una relación de presuposición respecto del término contrario opuesto” (Greimás, 1970, p. 160).<br><br>La visualización del esquema es la siguiente:</p> <p><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/25-10-2019_11-44-34_a-m-.png"></p> <p style="text-align: justify;">Las flechas de puntos horizontales indican relaciones de contrariedad (o sub-contrariedad), las flechas verticales, relaciones de implicación y las flechas cruzadas relaciones de contradicción. En nuestro ejemplo, identificamos como categoría central al “ser”, que se manifiesta en cada extremo de la contrariedad, entre el “orden de lo inmanente” versus el “orden de lo trascendente”.<br>Esquemáticamente las categorías quedarían representadas de la siguiente manera en el Cuadrado Semiótico. (Ver figura 1 al final del trabajo)<br>Se expresan también en el Cuadrado, relaciones estructurales y relaciones generativas del sentido. Los ejes contrarios y sub-contrarios S1 y S2, son términos que implican procesos, por resultar de la negación de términos primitivos. La afirmación (S1) no es una mera tautología de la “negación negada”. Es por el contrario, emergente de un movimiento de engendramiento que permite rescatar la memoria y la trama semántica contenida en cada uno de los términos:<br><br>“Esta relación de «parentesco» semántico no resulta reducible o expresable mediante la mera contraposición «binarista »: A o no-A. En esta nueva perspectiva lógica, la <em>negación de la negación</em> no da lugar a un mero retorno a A, sino que «no (no-A)» produce una nueva categoría…” (Samaja, 2000, p. 105).<br>Conforme con ello, los términos son engendrados a partir de los movimientos de negación e implicación desde unos a otros. Pero además, unos no excluyen a otros, sino<br>que “cada uno es el otro y también su mutua negación” (Samaja, <em>Op. cit.</em>; p. 114). Dicho de otra manera, la articulación lógica de la categoría permite mantener disponible el conjunto de sus mutuas determinaciones semánticas.<br><br><strong>Del tratamiento a la interpretación del material<br></strong><br>El objetivo principal de una investigación interpretativa es, precisamente, el de proponer una “re-lectura” del material analizado. En esa dirección el objeto de estudio se constituye en materialidad-significante a partir de la cual se exploran, se extraen los significados que ofician de “hipótesis-interpretativas”.<br>Como lo señalamos precedentemente, dado el carácter predominantemente técnico- metodológico de esta presentación, no profundizaremos aquí en dichas hipótesis. Sin embargo, sugeriremos algunos ejes analíticos, que podrían guiar futuras exploraciones sobre la obra de Banchs, pero que además nos permiten articular nuestro propio tratamiento.<br>La ubicación de Banchs en la literatura argentina ha sido motivo de algunas controversias, sin embargo, parece claro que se ubica en un franco período de transición entre el modernismo y las posteriores vanguardias. Pese a que los aspectos formales de su poesía evidencian influencias clásicas (siglo de oro español, por ejemplo), las temáticas se inscriben en cambio en los nuevos movimientos.<br>Respecto del soneto analizado, el núcleo temático al que nos convoca, podría ubicarse en lo que Miguel de Unamuno calificó como&nbsp;“interrogante trágico”: el ser humano habitante de dos mundos en eterna tensión, el mundo de lo natural/inmanente –mundo de lo finito y perecedero– y el mundo de lo espiritual/trascendente –orden de los ideales y del ansia de inmortalidad–. En ese debate existencial transcurre la Vida Real: la vida de la lucha, el deseo, el anhelo... de realización propiamente humana.<br>Esa tensión existencial, que en buena medida conforma el núcleo temático del soneto, podría presentarse esquemáticamente, en los siguientes términos:</p> <p><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/25-10-2019_11-47-47_a-m-.png"></p> <p style="text-align: justify;">En su célebre obra <em>El sentimiento trágico de la vida</em>, Unamuno señala: “… el ansia de no morir, el hambre de la inmortalidad personal, el conato con que tendemos a persistir indefinidamente en nuestro ser propio... esa es la base afectiva de todo conocer y el íntimo punto de partida de toda filosofía” (1912; p. 21).<br>Y agrega luego:<br>“Veremos cómo la solución a ese íntimo problema afectivo, solución que puede ser la renuncia desesperada de solucionarlo, es la que tiñe todo el resto de la filosofía. Hasta debajo del llamado problema del conocimiento no hay sino el afecto ese humano, como debajo de la inquisición del <strong><em>por qué</em> </strong>de la causa no hay sino la rebusca del <em><strong>para qué</strong></em>, de la finalidad. Y ese punto de partida personal y afectivo de toda filosofía y de toda religión es el sentimiento trágico de la vida” (el resaltado es mío, RY) (Ibíd.).<br>Ahora bien, pareciera ser que la posición de Unamuno ante el “interrogante trágico”, se acerca más a la “apuesta pascaliana”, que a una posición nihilista, que por momentos se desliza en la poética de Banchs<sup>10</sup>:<br>“El sentimiento de la vanidad del mundo pasajero nos mete el amor, único en que se vence lo vano y transitorio, único que rellena y eterniza la vida. Al parecer al menos, que en realidad... Y el amor, sobre todo cuando&nbsp; la lucha contra el destino súmenos en el sentimiento de la vanidad de este mundo de apariencias, y nos abre la vislumbre de otro en que, vencido el destino, sea ley la libertad” (<em>Op. cit.</em>.; p. 70). Y en otro pasaje agrega: “La fe –señala, es pues, si no potencia creativa, flor de la voluntad, y su oficio es crear. La fe crea en cierto modo su objeto” (<em>Op. cit.</em>; p. 149).<br>Se podría postular incluso que esta <em>fe unamunian</em>a no coincide necesariamente con la fe teológica. Es la fe en la apuesta, en el Proyecto, en el sentido que inscribe lo trascendente en, y a través de lo inmanente.<br>Esquemáticamente la posición unamuniana podría representarse de la siguiente manera, en el Cuadrado Semiótico greimasiano.&nbsp;<br>(Ver figura 2 al final del trabajo).</p> <p style="text-align: justify;">Según la concepción de Unamuno, el ser que <em>cree</em>, que <em>apuesta</em> es el verdadero <em>ser emergente.</em> Allí se supera de alguna manera el momento <em>trágico</em>.<br>Expresado en el Cuadrado Semiótico: lo TRASCENDENTE es lo INMANENTE NEGADO, por eso lo hemos denominado “salvación” /”apuesta”; mientras que lo TRASCENDENTE NEGADO corresponde a “caída”. En ambos casos se evoca ese movimiento activo, que justifica el lexema “SUJETO LIBRE” como término derivado. <br>Como se advierte, Banchs se posiciona desde otra perspectiva ante este mismo interrogante.&nbsp; Parece ser más bien un interrogante abierto, desgarrado.<br>Una mera ojeada a la intertextualidad de su poesía nos lo pone en evidencia de inmediato (citamos a título ilustrativo fragmentos de distintos sonetos de <em>La Barca)</em>:</p> <p style="text-align: justify;"><br><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/25-10-2019_12-04-39_p-m-.png" width="319" height="236"><br>Inclusive el uso de los silencios que en el último verso del primer fragmento deja pendiente la métrica (de igual modo ocurre con el soneto que hemos elegido para el análisis), tiñe de ese sabor de falta, de incompletud que se desplaza además en cada uno de los términos. Es un yo que no ensaya respuestas, ni búsquedas. Un yo que parece entregado a la tensión trágica y desgarrada de su existencia.<br>En esa dirección pueden cotejarse también las “influencias” que el poeta ha tenido, según lo testimonian sus biógrafos y cultores. Entre ellas se destaca, para la revisión que nos ocupa, la de la filosofía de Nietzsche (fue no sólo un buen lector del filósofo alemán, sino también un traductor de su obra)<sup>11</sup>. Sorprende, por ejemplo, advertir la proximidad temática que se encuentra entre el soneto que hemos analizado, y la siguiente poesía breve de Federico Nietzsche:</p> <p>HACIA NUEVOS MARES<br><br><em>Allí quiero ir; aún confío en mi aptitud y en mí. En torno, el mar abierto, por el azul navega plácida mi barca. Todo resplandece nuevo y renovado, dormita en el espacio y el tiempo el mediodía. Sólo tu ojo — desmesurado me contempla ¡oh Eternidad!</em><br>(Nietzsche, Hiperión, 2010).</p> <p style="text-align: justify;">Sin embargo, como se puede ver, si bien los elementos expresivos evocan de manera muy directa el soneto de Banchs que hemos analizado (la barca, el mar, la eternidad, etc.),&nbsp;<br>no se evidencian aquí las mismas tensiones pasionales (o modales) que hemos identificado en aquel.<br>En el poema de Niestzche se advierte una posición exactamente inversa a la de Banchs: mientras que en el soneto la oposición modal se da entre el <em>“querer y no saber (o no poder)”</em> en el breve poema del filósofo alemán el enunciador se presenta con plena auto-confianza para afrontar la empresa que se propone. En términos modales: <em>“quiere y puede”</em>, lo que podría leerse incluso en dirección de la consagrada “voluntad de poder” que reivindicó en su concepción filosófica:</p> <p><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/25-10-2019_12-10-40_p-m-.png"></p> <p style="text-align: justify;">El “miraje de playa” que desvela a Banchs, se presenta en Nietzsche como el “ojo desmesurado de la eternidad”, a la que sin embargo, parece confiado en alcanzar.<br>Cabe preguntarse si estas divergencias y convergencias entre Banchs y Unamuno, entre Banchs y Nietzsche, ¿hablan de su época, de su contexto histórico-social?, ¿son temáticas<br>universales, o se especifican de modo diferencial en cada contexto de los autores y referentes examinados? ¿El posicionamiento ante el anhelo de realizaciones, expresan la Alemania de Nietzsche y la Argentina de Banchs, por ejemplo?&nbsp;<br>Resulta difícil una respuesta a estas cuestiones, desde las acotadas exploraciones que hemos realizado. Una revisión más exhaustiva de su obra, como de sus posibles influencias e intertextualidades, permitiría sin duda llegar a un análisis más profundo.&nbsp;<br>Pese a ello, lo que puede advertirse es que, si se pretende “ir más allá” de la mera literalidad de la obra, se requiere ponerla en diálogo con otras voces, modelos, teorías… en el marco de las cuales pueden producirse los deslizamientos y proyecciones interpretativas, tal como lo señalamos al comienzo de este trabajo.</p> <p><strong>5. Conclusiones metodológicas</strong></p> <p style="text-align: justify;">Finalmente, quisiéramos extraer algunas reflexiones metodológicas de alcance general. En primer término volver a advertir sobre el alcance limitado del análisis presentado. Como lo señalamos al comienzo, el objetivo de esta presentación fue estrictamente metodológico.<br>Los fragmentos analizados sirvieron de apoyo para explorar técnicas y tratamientos de material discursivo. Un abordaje sistemático de la obra de Banchs, requerirá un relevamiento exhaustivo de sus producciones literarias, en el marco del cual se justifique la selección del corpus a analizar. De esa manera, se podría evaluar con mayor precisión la recurrencia de temáticas, de recursos estilísticos, o las improntas de las corrientes literarias en su producción.<br>En esa dirección, se pueden reconocer procedimientos para la validación de hipótesis interpretativas, desde dos perspectivas no excluyentes entre sí: por una parte, los que podrían definirse como validación intra-sistémica; y por otra, como procedimientos de validación intersistémica (Ynoub, 2012). Para el caso que nos ocupa la primera correspondería a la identificación de convergencias semántico-formales al interior de un mismo texto o un conjunto de textos literarios de Banchs. Mientras que la validación inter-sistémica aludiría a los hallazgos que permiten poner en correspondencia (o en divergencias u oposiciones relevantes) los materiales focalizados en la investigación con otros materiales análogos o semióticamente semejantes (como lo hicimos de modo muy aproximado aquí con Unamuno y Nietzsche).<br>Para terminar, una última reflexión: ¿cuál puede ser la relevancia, e incluso la posibilidad misma, de una interpretación cuando de lo que se trata es de una producción artística como en nuestro caso la poética de Banchs?&nbsp;<br>Brémond sostuvo alguna vez que “ante todo y sobre todo hay lo inefable [en la poesía] (...) Todo poema debe su carácter propiamente poético a la presencia, a la irradiación, a la acción transformante y unificante de una realidad misteriosa que denominamos poesía pura” (1926)<sup>12</sup>.<br>Conforme con esa concepción resultaría vana cualquier pretensión interpretativa, si por ella se entiende el propósito de captar “un sen tido” en la obra. Esta obra sólo puede sentirse, vivirse en la experiencia protagónica e incomunicable del arte. <br>Ahora bien, ante esta posición puede argumentarse que la experiencia estética (el sentimiento de fruición, de placer estético) no queda reemplazado, ni anulado por la experiencia intelectiva interpretativa (del tipo que hemos propuesto). Son dos órdenes de fenómenos, cada uno de los cuales tiene su especificidad, su alcance y sus condiciones de producción<sup>13</sup>.&nbsp;<br>Una consideración que va en una línea próxima a la de Brémond también se encuentra en las críticas que ha formulado Laplanche a cualquier pretensión hermenéutica en el campo psicoanalítico. En un trabajo dedicado a revisar principalmente las ideas de Paul Ricoeur sobre la hermenéutica psicoanalítica, sostuvo:<br><br>[El psicoanálisis funda] “Un método estrictamente individual, que favorece las conexiones individuales, de elemento a elemento, las “asociaciones” en detrimento de toda auto-construcción y auto-teorización. El método es analítico en el sentido propio del término, asociativo-disociativo, desligante. Se lo podría llamar “desconstructivo” –y el término Rückbildung está muy presente en Freud– si la palabra no hubiese sido acaparada y aclimatada en una filosofía exógena. El rechazo por la síntesis, antes de ser una regla quasi moral en Freud (rechazo a la sugestión, rechazo a imponer sus propios ideales, aunque fuesen psicoanalíticos), es una abstención metodológica. La máxima profunda es la que señala que cuando uno sigue la vía de la síntesis, hace callar al inconsciente. Ahora bien, este descubrimiento se halla disfrazado, recubierto por el retorno de la síntesis, de la “lectura”, de la hermenéutica. Dicho retorno toma el nombre, en primer lugar, de tipicidad y de simbolismo, y se desvanece luego en los grandes ‘complejos’. Luego están todos los mitos supuestamente psicoanalíticos, que nos abruman. No es que se trate, con complejos y con mitos, de descubrimientos parcialmente psicoanalíticos. Pero estos descubrimientos están mal ubicados: ocultan el inconsciente en la teoría psicoanalítica, exactamente como lo ocultan en el ser humano. Puntualizaciones realizadas por el ser humano para dominar los enigmas” (1996; p. 14).<br><br>Laplanche entiende a la interpretación como operación de síntesis (en un sentido cuasi kantiano), la que, en tanto tal, se opone al análisis, que según él abre las asociaciones. Esas síntesis obturarían entonces el trabajo analítico.<br>A nuestro parecer, habría que distinguir, sin embargo, dos aspectos muy importantes en torno a estas cuestiones: por una parte la función de la interpretación en el marco de la técnica terapéutica (la podríamos llamar “interpretación en acto o enactiva”) y por la otra, la interpretación en el marco del proceso de la fundamentación analítico-teorética de esa técnica analítica, en el marco de la cual re-significa sus propias puntuaciones e interpretaciones enactivas. Estos dos contextos determinan posibilidades y alcances de la interpretación no reducibles entre sí. No es el mismo sujeto (aunque sea el mismo individuo comprometido en ello) el que interviene en el acto analítico, que el que teoriza y fundamenta ese acto analítico. En el mismo sentidoen que no es el mismo sujeto el que vive la experiencia estética de la obra poética, y el que teoriza reflexivamente sobre ella.</p> <p style="text-align: justify;">Por otra parte, Laplanche pareciera entender a la interpretación (o le adjudica esa concepción a Ricoeur) como “aplicación de códigos=símbolos”. Sin embargo, a nuestro entender, su crítica no hace justicia a la concepción hermenéutica que defiende Ricoeur. La tesis que hemos propuesto aquí se ubica en una línea próxima a las ideas ricoeurianas.<br>Postulamos la posibilidad de concebir al signo poético como un signo equívoco que demanda algún movimiento de develamiento, pero también como un signo multívoco, que está por lo tanto abierto a múltiples potencialidades de significancia –según contextos y condiciones de uso. Pero, a partir de ello, agregamos además que, asumida una perspectiva analítica, la tarea consiste en brindar evidencia –extraída del propio material analizado– que sustente y permita defender la interpretación conjeturada, que no pretenderá ser ni única, ni unívoca, en tanto ninguna interpretación podría agotar la potencialidad semántica de ningún tipo de material potencialmente significante (Ynoub, R., 2012, 2015).&nbsp;<br>Probablemente estos postulados no resulten contrarios a los que una psicoanalista como Piera Aulagnier ha defendido como criterio también metodológico en el campo de la experiencia clínico-psicoanalítica: “Hasta el día de hoy por lo menos, ningún analista ha afirmado abiertamente que la teoría de Freud, o de cualquier otro jefe de escuela, no valiera el esfuerzo que haría falta para conocerla. Pero cuando se trata de mostrar, y en primer lugar de mostrarse a sí mismo, las condiciones que permitirían la aplicación de esta teoría en la práctica, sucede que oímos un diferente repique de campana. La práctica analítica de manera inesperada se convierte en la prueba de una imposible alianza entre el pensamiento teórico y el acto práctico. (…) El encuentro entre el sujeto y el analista no es el equivalente a no sé qué experiencia de goce inefable, ni la repetición de un encuentro inaugural entre el yo y el otro... Postulo en efecto demostrable este sumario de los hechos: si todo analista tiene el derecho de privilegiar esta o estotra opción teórica, y atenerse a las consecuencias que ella trae en su práctica, todo análisis exige que la haya puesto a la prueba de los hechos, que sea capaz de modificarla, que pueda apoyarse confiadamente en lo que debe conocer y dejar sitio a lo que sabe no conocer” (Aulagnier, 1986; p. 19).</p> <p><strong>GRAFICOS</strong></p> <p><strong><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/25-10-2019_12-17-37_p-m-.png"></strong></p> <p><strong><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="/public/site/images/fp24957936/25-10-2019_12-18-14_p-m-.png"></strong></p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Bibliografía</strong><br>Aulagnier, P. (1986) El aprendiz de historiador y el maestro brujo. Buenos Aires: Amorrortu.<br>Bejar, I. I.; Chaffin, R. y Embretson, S. (1991) “A taxonomy of semantic relations”. En I.I. Bejar, R. Caffin y S. Embretson (Eds.) Cognitive and psychometric analysis<br>of analogical problem solving, New York: Springer- Verlag, pp. 56-91.<br>Courtés, J. (1980) Introducción a la semiótica narrativa y discursiva. Hachette. Buenos Aires.<br>Collini, S. (1995) “Introducción”. En Eco, U. Interpretación y sobre interpretación. Nueva York: Cambridge University Press.<br>Gadamer, H.G. (1993) Verdad y Método: Fundamentos de una hermenéutica filosófica. Sígueme, Salamanca.<br>Glaser, B. y Strauss, A. (1967) The discovery of Grounded Theory: strategies for qualitative research. Chicago. Aldine.<br>Glaser, B. (1992) Emergence vs. Forcing: Basics of Grounded Theory Analysis. Mill Valley, California: Sociology Press.<br>Greimas, A.J. y Courtés, J. (1990) Semiótica. Diccionario razonado de la Teoría del Lenguaje. Gredos. Madrid.<br>Greimas, A.J. (1980) Del Sentido II. Ensayos semióticos. Gredos, Madrid.<br>Laplanche, J. (1996) “La Interpretación Psicoanalítica. El Psicoanálisis Como Anti-Hermenéutica”. Zona Erógena. Nº 30. 1996.<br>Mayor, R. y López, R. (1995) “Relaciones Semánticas”. En Anexos de la Revista de Psicología del Lenguaje. Anexo 2. Madrid: Departamento de Psicología Básica. U.C.M.<br>Navarro González, A. (2001) “Universalismos, relativismos, pluralismos”. Thémata. Num. 27, 2001, pp. 269-276.<br>Pottier, B. (1976) Semántica y lógica, Madrid, Gredos. — (1993) Semántica general, Madrid, Gredos.<br>Ricoeur, P. (2003) El conflicto de las interpretaciones: ensayos sobre hermeneútica. Fondo de Cultura, Madrid.<br>Strauss, A. y Corbin, J. (1990) “Fundamentos de la Investigación Cualitativa: Procedimientos y Técnicas de Muestreo Teórico”. (Basics of the Qualitative&nbsp; Research: Grounded Theory Procedures and Tecniques).<br>Strauss, A. y Corbin, J. (2002) Bases de la investigación cualitativa. Técnicas y procedimientos para desarrollar la teoría fundamentada. Medellín, Ed. Universidad de Antioquia.<br>Strauss, A. L. (1987) “Qualitative Analysis for Social Scientists”. Cambridge, NY: Cambridge University Press.&nbsp;<br>Trier, J. (1931) Der deutsche Wortschatz im Sinnbezirk des Verstandes. Die Geschicte eines sprachlichen Feldes, I, Heidelberg.&nbsp;<br>Ynoub, R. (2012) “Hermenéutica y Metodología” en Esther Díaz (comp.) El poder y la vida. Modulaciones epistemológicas. Buenos Aires, Biblos y Universidad Nacional de Lanús.<br>— (2011) “La noción de “interpretación” y su alcance en el marco de investigaciones hermenéuticas”. Revista Diagnosis. Revista de la Fundación PROSAM. Buenos Aires.<br>— (2015) “Revisión de algunos fundamentos lógico-metodológicos de la investigación cualitativa” en Perspectivas metodológicas. Publicación de la Maestría en Metodología de la investigación científica. Departamento de Humanidades y Artes. Universidad Nacional de Lanús.</p> <p style="text-align: justify;"><br>Notas<br>1 Este trabajo se inscribe en el Proyecto UBACyT “Hermenéutica y metodología: desarrollo y evaluación de metodologías para la investigación interpretativa”. Cód. 20020150100169BA, con sede en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Una versión preliminar del mismo se presentó en X Congreso Internacional de Psicología y Práctica Profesional en Psicología. XXV Jornada de Investigación. Décimo Cuarto Encuentro de Investigadores del MERCOSUR. Buenos Aires: Ed. Facultad de Psicología-UBA. 2018.<br>2 Poeta argentino (Buenos Aires, 1888-1968) considerado uno de los más destacados representantes de la lírica pura, aun cuando cronológicamente se vincule al modernismo.<br>3 El genuino estudio de su obra o su persona, requeriría situar alguna posición o perspectiva analítica (cualquiera sea ésta: psicológico-biográfica, literaria, filosófica, etc.) que permitiera examinarla y postular a partir de ella, las lecturas o hipótesis interpretativas.<br>Por otra parte, se requeriría también una exhaustiva revisión de su obra, para extraer el corpus a analizar.<br>Ninguno de ambos requerimientos se cumple acabadamente en esta presentación, ya que se utilizan sus producciones al sólo efecto de ilustración de las técnicas analíticas.<br>4 Dilthey describió esta idea en El surgimiento de la hermenéutica, en los siguientes términos: “partiendo de las partes debe comprenderse la totalidad de la obra, y sin embargo, la plena comprensión de cada parte debe presuponer ya la del todo” (Navarro González, 2001).<br>5 El enfoque de la Teoría Fundamentada (Glaser y Strauss, 1967), por ejemplo, no adopta un criterio a priori para la segmentación. En este marco la segmentación está<br>directamente vinculada a la codificación del material. Cada unidad textual se define en el proceso de la adjudicación de uno o más códigos. Un mismo fragmento<br>puede ser particionado de diferentes formas según sean las unidades de sentido que pueden adscribirse al mismo. De esa manera las fragmentaciones pueden realizarse en distintos niveles analíticos, a partir de los cuales se podrá luego integrar el material en síntesis interpretativas más agregadas. Strauss y Corbin (1990), sugieren también que para iniciar el análisis –en particular en el proceso de lo que llaman codificación abierta– el tratamiento puede partir de una fragmentación línea por línea.<br>6 Utilizamos el término lexema con una acepción un tanto libre, en el marco de la cual puede entenderse aproximadamente como equivalente a “palabra o término lingüístico”.<br>7 El concepto de “fema” corresponde al “rasgo fonológico” identificado por Roman Jakobson en su descripción de las categorías elementales (doce en total) que permiten describir los fonemas utilizados por todas las lenguas naturales existentes (ejemplos de estos rasgos son: sonoros vs no sonoro, vocálico vs. no vocálico; nasal vs. no nasal, etc.).<br>8 Se ha considerado a los trabajos de B. Pottier y E. Coseriu como iniciadores de la moderna teoría de la semántica estructural, y en particular de la teoría de los campos semánticos –continuando los desarrollos fundacionales de Trier (cfr. Martinez, M., 2001).<br>9 En el campo de la psicología cognitiva se ha estudiado el asunto de las redes y relaciones semánticas, en particular en relación con la problemática de la llamada memoria semántica, y buena parte de estas teorizaciones se muestran convergentes con desarrollos de la semántica lingüística y discursiva.&nbsp;<br>10 Un comentarista de su obra, y en particular de La Barca sostuvo: “Su poesía es más intelectual que afectiva, más de la cabeza que del corazón” (Giusti, R., s/f. “Las barcas por Enrique Banchs”. Biblioteca Virtual Universal, recuperado: http://www.biblioteca.org.ar/ libros/300694.pdf).&nbsp;<br>11 Publicó una versión de Ecce Homo en sucesivos números de la Revista Nosotros (cfr. Anadón, 2011). <br>12 Discurso sobre La poésie puré, leído el 24 de octubre de 1925 ante la Academia francesa.<br>13 Un filósofo como Gadamer emparenta, pese a ello, al arte con la verdad y el conocimiento. Según él, la experiencia estética es en sí misma, y por sí misma una experiencia intelectiva: “¿No ha de haber, pues, en el arte conocimiento alguno? ¿No se da en la experiencia del arte una pretensión de verdad diferente de la de la ciencia pero seguramente no subordinada o inferior a ella? ¿Y no estriba justamente la tarea de la estética en ofrecer una fundamentación para el hecho de que la experiencia del arte es una forma&nbsp; especial de conocimiento? Por supuesto que será una forma distinta de la del conocimiento sensorial que proporciona a la ciencia los últimos datos con los que ésta construye su conocimiento de la naturaleza; habrá de ser también distinta de todo conocimiento racional de lo moral y en general de todo conocimiento conceptual. ¿Pero no será a pesar de todo conocimiento, esto es, mediación de verdad?” (Gadamer, 1993, p. 67).</p> Roxana Ynoub Derechos de autor 2019 Diagnosis 2019-10-25 2019-10-25 2 16 CONVERSANDO CON ALICIA STOLKINER http://www.revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/250 <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora</strong>: ¿Cuál es la trayectoria vinculada a tu especialidad?<br><br><strong>Alicia Stolkiner:</strong> Me recibí de psicóloga en la Universidad de Córdoba a fines de 1972, después de hacer una carrera muy veloz en 3 años y medio, rindiendo materias libre y simultáneamente estudiando medicina también durante dos años porque a la formación en psicología le faltaba una mayor comprensión de las cuestiones del cuerpo. Me recibí muy joven, a los 21. Esta explicación de la edad la hago por dos causas, la primera para explicar que entré a la universidad en el año del Cordobazo y eso marcó mucho mi formación por las características de debate y movilización de la universidad en ese período. En segundo lugar, porque al recibirme muy joven me era más fácil atender niños dado que los adultos me consideraban casi una adolescente, además yo deseaba ser terapeuta de niños. Comencé mi formación psicoanalítica en los seminarios viajeros de la APA, pero casi simultáneamente comencé a participar en los seminarios de un grupo de gente de Córdoba que estudiaban a Lacan, y a seguir a autores que protagonizaron la ruptura de la APA, los grupos Plataforma y Documento, el Movimiento de Trabajadores de Salud Mental, etc.<br><br>Confluía un período de mucho debate, de cuestionamiento y revisión de referentes teóricos y revisión de formas institucionales. Se trataba de una época de muchísima movilización social y eso hace mucho a la forma en que uno va tomando el perfil profesional y el modo de encarar también las lecturas.<br><br>Por cierto, también influye que no me recibí en una facultad de psicología, sino en una facultad de Filosofía y Humanidades en la cual estaba la carrera de psicología, eso facilitaba un intercambio interdisciplinario. Compartíamos materias y cursadas con alumnos de filosofía, de historia, de letras y de Ciencias de la Educación.&nbsp;<br>También estaba marcada por un debate permanente y profundo. Estudié durante una dictadura, estaban suspendidas las instituciones de gobierno de la universidad establecidas por la Reforma Universitaria, y nosotros cuestionábamos de manera directa la legitimidad de algunos profesores nombrados por autoridades establecidas por un gobierno dictatorial. En algunos casos el movimiento estudiantil los desplazaba y proponía alternativas. Una de esas cátedras fue la de Psicología General en donde finalmente los estudiantes lograron instituir como docentes a un equipo compuesto por Néstor Braunstein, Frida Saal, Marcelo Pasternac, y otros. Pocos años después este equipo docente, ya exiliado en México, publicó como producto de esa experiencia el libro <em>Psicología, ideología y Ciencia.<br></em><br>Todo esto hizo a la configuración de un perfil profesional en el que confluía un interés importante por la clínica psicoanalítica, la preocupación por las temáticas sociales y políticas y un temprano enfoque de lectura y actividad interdisciplinaria. ¿Cómo llega una psicóloga con formación psicoanalítica a dedicarse a temáticas en salud pública, salud mental? Llega por la confluencia entre las condiciones en que se fue produciendo, como toda subjetividad, su deseo y sus intereses, y los avatares que ha tenido en su vida.&nbsp;<br>&nbsp;<br>Una parte de mi producción y mis estrategias de investigación se centran en lo interdisciplinario y hubo una experiencia inicial que fue fundante. Al final de la carrera y por invitación de un compañero y colega, Damingo Nanni, participé de una investigación de observación de lactantes para lo cual tomábamos el método desarrollado en la Tavitostock Clinic, inglesa. Por ese estudio me convocó el director del servicio de terapia intensiva neonatal de una maternidad provincial de Córdoba, quien había sido mi pediatra, para una experiencia novedosa que fue mi primera intervención como psicóloga en una institución de salud, en un trabajo interdisciplinario, y en una práctica que no respondía al modelo de atención clínica individual predominante en la formación de los psicólogos. <br><br>Convocaron a una trabajadora social y a mí, para evaluar y ver cómo intervenir en un problema específico que había en esa sala de terapia intensiva neonatal. Sucedía que en más de una oportunidad lograban salvarle la vida a un bebé que había nacido muy pequeño o prematuro, pero después de dos o tres meses de internación la madre ya se había desvinculado y no lo acogía, pasando a ser institucionalizado.<br>En otras ocasiones a poco de darlo de alta regresaba con una diarrea o con una infección en las vías respiratorias, producto de malas condiciones ambientales o fallas en los cuidados requeridos por una criatura muy delicada. <br><br>Entonces iniciamos un proceso de elaboración de estrategia frente al problema, comenzando por observar la situación. Con el avance que han tenido los cuidados intensivos neonatales, lo que hicimos hoy parece obvio, pero no lo era en esa época. Comenzamos por observar la situación y el funcionamiento del servicio, descubrimos que la terapia intensiva neonatal tenía un funcionamiento que tendía a pulverizar el vínculo de la madre con el niño. La madre, que eventualmente viajaba mucho para venir a ver al bebé y a veces otros niños para ello, sólo podía verlo a través de un vidrio y no podía ni alzarlo ni tocarlo. Eran los inicios de las TIN y se funcionaba así. Los referenciales teóricos para trabajar en eso fueron preferentemente Bion, Spitz, Winnicott. Ya estudiaba Freud y Lacan, pero me centré más en ellos para la problemática a enfrentar, que focalizaba mucho en la relación madre-bebé y era el referencial teórico que habíamos usado en la investigación de observación de lactantes. Quizás ahora pensaría más en comunidad-familiabebé (como luego hicimos en Nicaragua con el Programa Niño Acompañado).<br>&nbsp;<br>Simultáneamente entrevistamos a las madres, trabajamos con el personal de enfermería, trabajamos con los pediatras y fuimos a los hogares con la trabajadora social para ver in situ el ámbito de las prácticas de crianza y de cuidado. Arribamos a un diagnóstico de situación que era el siguiente: había que modificar la forma de atención de la terapia intensiva neonatal para que favoreciera y alojara el vínculo madre bebé dando espacio y oportunidad al contacto, había que contemplar la situación de que eran familias pobres, muchas eran madres multíparas que a veces hacían sacrificios importantísimos para poder venir a estar con el bebé, incluyendo a veces dejar otro niño pequeño al cuidado de uno un poco mayor y a esto se sumaba que muchas veces sentían haber fallado en la maternidad al dar a luz un bebé que no estaba sano, todo esto significaba que había que generar un espacio de contención y cuidado al vínculo. También vimos que algunas de sus prácticas de cuidado y crianza que habían sido eficaces con bebés nacidos sin dificultades podían no serlo cuando llevaban a su casa un bebé más frágil y eso requería trabajar con la madre y la familia modificaciones adecuadas de las prácticas y acondicionamiento del entorno.</p> <p style="text-align: justify;">Siempre pienso que fue un acto de muchísima inteligencia la del jefe de servicio que en lugar de ceder al sentido común y pensar que ellos cumplían con su tarea y eran las madres las que luego o durante el proceso fallaban, se preguntó qué es lo que estaban haciendo ellos como servicio para producir el problema y si podían modificarlo. Hasta ese momento el alta se daba por razones estrictamente biológicas. Cuando el bebé estaba en condiciones biológicas de no necesitar los cuidados de la TIN se iba para la casa. No había ningún acondicionamiento de hogar y no había ninguna preparación del vínculo madre bebé. Trabajando con todo el equipo de salud fuimos incorporando tres ejes en la decisión del alta: condiciones médico biológicas, estado del vínculo madre-bebé y acondicionamiento para el cuidado en el hogar.&nbsp;<br><br>Fue necesario trabajar con el personal de enfermería para que la madre pudiera entrar, tocar y cuidar al bebé, reflexionando sobre algunas de sus prácticas que en lugar de dar soporte al vínculo tendían a desplazar a la madre. También había que trabajar con las madres porque el nacimiento de un hijo tan prematuro que necesitaba tantos cuidados se acompañaba muchas veces de culpa y pérdida de seguridad en el ejercicio de la función materna. Y también había que realizar un diagnóstico del hogar y trabajar con el grupo familiar para acondicionar el cuidado de un bebé frágil, para ello había que ir a la casa porque lo que hacían las madres muchas veces era desplegar prácticas de crianza que para ellas habían sido eficaces con chicos que habían nacido normales y junto con ellas había que redefinirlas.<br><br>Con los años, me he dado cuenta que fue una experiencia fundante. Como también lo fue la experiencia cuando la docente de prácticos de la materia psicopatología nos llevó a la colonia Psiquiátrica de Oliva, para entrevistar pacientes y pasamos dos días allí. Aprendí en esos dos días todo lo que necesitaba para estudiar luego las teorías críticas a la institución asilar manicomial desde Foucault hasta Cooper, y dejar sentadas las bases de lo que sería mi interés por el campo de la salud mental, me di cuenta que pensar la psicopatología sin pensar toda esa institución era un recorte absurdo.<br><br>Luego del golpe militar de 76 debí irme a México donde cursé una maestría en Psicología Clínica de Orientación Psicoanalítica, y también me formé en investigación por mi tarea docente en la UNAM. Simultáneamente comencé a trabajar en actividades de solidaridad en el <em>Movimiento de Trabajadores de Salud Mental Argentinos en México</em>, al que presidían personas como Marie Langer, Silvia Berman, Miguel Matrajt, Ignacio Maldonado. El objetivo del movimiento era atender solidariamente la población víctima de la represión política, al principio del Cono Sur, y luego de otros países como los centroamericanos que estaban en conflicto, y también reflexionar y producir teóricamente sobre estas situaciones y denunciar las consecuencias subjetivas de las violaciones de derechos humanos. Allí también trabajé en una investigación sobre consecuencias en los niños de la represión política y el exilio. <br><br>En términos teóricos y clínicos esta práctica conllevaba a reflexionar permanentemente sobre la problemática de sufrimiento integrando en la comprensión las condiciones específicas de producción de padecimiento, nos llevó a revisar la conceptualización sobre lo traumático y terminar cuestionando algunas dicotomías. A trabajar la relación entre acontecimiento, estructura y proceso.</p> <p style="text-align: justify;">Ese organismo solidario fue convocado para atender los refugiados que llegaban de Nicaragua durante durante la guerra que terminaría derrocando una dictadura de décadas.</p> <p style="text-align: justify;">Se constituyó un equipo con soporte en la Universidad Autónoma Mexicana- División <em>Xochimilco</em> dirigido por Silvia Berman, Marie Langer y Nacho Maldonado, para colaborar con el Ministerio de Salud de Nicaragua en lo referente a Salud mental. Me invitaron a formar parte del equipo como terapeuta de niños y luego por tener formación en investigación y en planeamiento de educación superior, fui participando de otras actividades más ligadas a gestión y planeamiento en salud mental.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Trabajamos en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en León y en el Hospital neuropsiquiátrico de Managua, además de colaborar en el planeamiento de acciones en salud mental a nivel nacional. En el Hospital Psiquiátrico introdujimos el grupo de admisión, dimos capacitación en atención familiar y clínica, y compartimos experiencias de democratización y apertura en una institución que conjugaba lo viejo y lo nuevo. En el hospital escuela de la Facultad de Medicina de León hicimos el programa niños acompañados para que los niños internados estuvieran acompañados por un referente adulto durante el proceso. Con Juan Samaja trabajamos en la modificación de la currícula de la carrera de Medicina, introduciendo el Eje Estudio-Trabajo, una innovación curricular por la cual los estudiantes de medicina tenían desde primer año una práctica concreta destinada a complementar su formación con un enfoque centrado en las personas. En primer año se llamaba Apoyo Emocional al Paciente, consistía en que un día a la semana acompañaban un paciente que llegaba al hospital durante su consulta, estudios y/o internación. En segundo año se ocupaban de salud del escolar, cada estudiante tenía un grado a cargo durante el año, controlaba estado nutricional, vacunación, derivaba a consulta, acompañaba acciones preventivas, etc. Con los alumnos de ese año Nora Elichiry y yo hicimos una investigación sobre factores asociados el rendimiento escolar. En tercer año atendían en centros de salud el área materno infantil y recién en cuarto volvían al hospital.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora</strong>: Claro ahí lo instalás en la comunidad. Los vas instalando, la cabeza se va formateando de una manera totalmente distinta.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Alicia Stolkiner</strong>: Claro, todas estas experiencias confluyeron en cómo se iba definiendo mi formación, al margen de que seguía trabajando en clínica y supervisé clínica de niños con Silvia Bleichmar. Cuando finalmente vuelvo a la Argentina en el 84, tenía un currículum irregular según me dijeron en una cátedra de psicoanálisis en la UBA en donde quise entrar. Sin embargo hubo un lugar donde esa formación interesó y me contrataron, que fue la Escuela de Salud Pública de la UBA, en una época en que las escuelas de salud pública eran espacios muy importantes. Su director, el Dr. Carlos Álvarez Herrera quería configurar un perfil interdisciplinario en el plantel docente y colaboraba también con el Ministerio de Salud del flamante gobierno democrático. A solicitud de la Dirección de Salud Mental de la Nación, a cargo del Dr. Vicente Galli la Escuela de Salud Pública debía dictar un curso cuyo objetivo era integrar conocimientos de salud pública y el campo de la salud mental, para todos los residentes de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires, de los Hospitales Nacionales (en ese momento el Borda y el Moyano eran nacionales) y de la provincia de Buenos Aires. Se nos encargó dirigir ese curso a un representante del ministerio, el Dr. René Flugelman y a mí. En esa misma institución cursé mi posgrado en Salud Pública, un curso intensivo de seis horas diarias durante un año compartiendo el espacio, como única psicóloga, con profesionales de distintas disciplinas del campo de la salud.</p> <p style="text-align: justify;">La Escuela de Salud Pública dependía de la Facultad de medicina, pero tuve el gusto de pasar a la recientemente creada Facultad de Psicología porque la Lic. Mirta Videla, que era Profesora de la Cátedra de Psicohigiene y Salud mental me invitó a ser Profesora Adjunta de la misma. Con ella participamos en la reforma curricular de 1985 proponiendo en los debates tripartitos que esta cátedra fuera reemplazada por un grupo de materias que constituirían el departamento de salud: Salud Pública y Salud Mental, Psicología Preventiva (que se establecía como anual) y tres optativas: Planificación y Programación, epidemiología y Estrategias de Intervención Comunitaria. Finalmente entré por concurso como profesora adjunta en Salud Pública y Salud Mental, en 1985 y tres años después se duplicó la cátedra y quedé a cargo de la Cátedra de Salud Pública Salud Mental II de la cual soy Profesora Titular. En ella comenzamos unos años después a desarrollar el programa de extensión universitaria con el Programa de APS del Hospital SAMIC Eldorado, Misiones y luego continuamos con seis años de investigación en terreno, dos proyectos UBACyT. En ese proyecto se inicia una serie de investigaciones en el campo de la salud/salud mental, con enfoque interdisciplinario.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">La Investigación requirió de una profunda revisión de las herramientas teóricas en busca de comprender cómo lo genérico se particulariza en sujetos singulares. Se trataba de ampliar el campo de las prácticas de los psicólogos en el campo de la salud, sosteniendo que nuestro objeto no es la patología “mental” sino trabajar con las dimensiones subjetivas o psicológicas (según la posición que elijan) de los procesos de&nbsp; alud/enfermedad/atención/cuidado.</p> <p style="text-align: justify;">Psicopatología es la única materia anual obligatoria de la carrera de Psicología de la UBA, eso define un perfil fuertemente sesgado. Un psicólogo que trabaja, por ejemplo, en un equipo que atiende niños con enfermedades hemato-oncológicas no encuentra una psicopatología específica sino un problema complejo que implica al niño, su familia y el equipo tratante. Si se trata de actividades de Atención Primaria de la Salud, tampoco necesariamente la herramienta central es la psicopatología. El otro tema a observar es que a veces la psicopatología (tanto para psicólogos como para psiquiatras) produce un efecto de ontologización que puede ser perjudicial para las prácticas y facilita la objetivación del paciente. Me refiero a que la psicopatología es una herramienta necesaria para tomar decisiones clínicas, pero es un constructo teórico que no podemos confundir con un objeto concreto, no habilita a reducir a ella la persona, una persona no “es” esquizofrénica. debiéramos decir “es una persona diagnosticada como esquizofrénica”, porque si ontologizamos el cuadro psicopatológico invisibilizamos muchas de las dimensiones del sufrimiento psíquico, incluyendo el producido por la estigmatización misma que puede asociarse a ese cuadro que usamos como diagnóstico. Me parece que la psicopatología es una herramienta importante, pero no agota la comprensión de los problemas de sufrimiento psíquico. Siempre doy el ejemplo de un psiquiatra clínicamente muy bueno que estaba entregando el diagnóstico a una paciente para gestionar su certificado de discapacidad y ella, leyéndolo, le pregunta: ¿qué quiere decir esquizofrenia paranoide? Y él le respondió “esa es la forma con que los psiquiatras llamamos a estos problemas que Ud. tiene y con lo cual estamos trabajando, y nos sirve para decidir el tratamiento”.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora</strong>: Le quita sustancialidad…</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Alicia Stolkiner:</strong> Le quita sustancialidad, porque en última instancia, efectivamente el diagnóstico es ni más ni menos que una herramienta teórica. De hecho, cuando uno ve cómo se han modificado los criterios diagnósticos a lo largo de la historia y sus cambios actuales lo confirma. Es una herramienta que nos sirve para trabajar sobre una problemática que esta persona presenta. Y apunta a diagnosticar la enfermedad y sus síntomas o, como se dice ahora, el trastorno. Pero para un diagnóstico integral de situación e inclusive para una estrategia de tratamiento y de pronóstico se necesita mucho más, se necesita lo situacional, el diagnóstico de potencialidades, de singularidades, de contexto vital, etc. La enfermedad solamente es comprensible como proceso de salud/enfermedad/atención-cuidado, no es reducible a uno de los factores de ese proceso, no es individualizable sin considerar el contexto y la persona tiene muchas más facetas y singularidades que las regularidades sintomáticas que permiten encuadrarla.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong> Y ahí está el posicionamiento… <br><br><strong>Alicia Stolkiner:</strong> Hay en esta reflexión la base de pensar una epistemología no positivista o empirista, y tomar como lo plantea Foucault las teorías como caja de herramientas. Entonces reconocemos que el diagnóstico puede tener mucha eficacia pragmática pero no es la aprehensión directa de un objeto material, sino un objeto teórico para abordar lo concreto.</p> <p style="text-align: justify;">Vuelvo a que todo esto es como las cosas se hilan. Por eso cuando trabajo en investigación yo no hablo de marco teórico sino de trama teórico que se va armando. Vos vas armando una trama y además esa trama se va tejiendo con la experiencia. La palabra “marco” remite a encasillamiento y la palabra “trama” a red y soporte.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong> Quedás acorralada si entrás con un marco determinado.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Alicia Stolkiner</strong>: Claro.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong> La trama es abierta.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Alica Stolkiner:</strong> La trama es abierta, se entreteje en lo concreto. No se trata de investigar para confirmar lo que ya sé o corroborar la teoría, se trata de armar engarce entre lo teórico y lo empírico. En una exhibición de arte en la Universidad de México, había una instalación que consistía en un marco dorado rococó del cual se desparramaban cientos de rollos de papel higiénico por el piso, se titulaba “Marco Teórico” y, como suele suceder, una obra de arte concita la reflexión.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora</strong>: ¿Estas reflexiones también se relacionan con la experiencia en investigación? Alicia Stolkiner: La II Cátedra de Salud Mental ya funcionaba cuando tuvimos la crisis hiperinflacionaria de 1989 y trabajamos mucho la relación entre salud mental y economía. Encontramos y trabajamos textos e investigaciones importantes que retomé para una publicación que sintetizó mucho de eso: “Tiempo Posmodernos: Procesos de Ajuste y Salud Mental”<sup>1</sup>.</p> <p style="text-align: justify;">Antes comenté algo sobre la experiencia de El dorado que comenzó como un convenio de extensión y siguió como dos proyectos trienales UBACyT, en los que participaban alumnos que acompañaban a los agentes sanitarios que iban a la viviendas y que hacían una inmersión en terreno intensiva de una semana, entre extensión e investigación fueron casi diez años. En ese proyecto comenzamos a implementar por un lado el tipo de investigación que se denomina Investigación en políticas, Sistemas y Servicios de Salud, una investigación fuertemente implicada con los actores de los espacios donde se desarrollan las prácticas. Con ese antecedente, fui luego coordinadora del Nodo Argentina de la Red de Investigaciones en Sistemas y Servicios de Salud del Cono Sur durante diez años. Por otro lado comenzamos a desarrollar la metodología de articulación entre niveles y dimensiones de análisis que iríamos luego consolidando en los proyectos siguientes.&nbsp;<br><br><strong>Entrevistadora:</strong> ¿Y esta red de investigación por quién estaba organizada? ¿Dónde se centralizaba?<br><br><strong>Alicia Stolkiner:</strong> La red tenía financiación del IDRC (Internacional Development Research Center) de Canadá su sede central, estaba la Escuela en Salud Pública de la Fundación Osvaldo Cruz en Río de Janeiro. Participaban en ella Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Culminó con un estudio multicéntrico&nbsp; comparativo del desarrollo de la APS en los cuatro países. No comenté que otro elemento importante de mi formación fue mi pertenencia desde 1986 a ALAMES (Asociación Latinoamericana de Medicina Social), actualmente soy miembro de su coordinación. Es un espacio donde se ha desarrollado por sus núcleos académicos y también por sus actores participantes la corriente de pensamiento médico social latinoamericana que confluye y se articula con el pensamiento en Salud Colectiva de Brasil. Una parte importante de mi referencial teórico proviene de estas corrientes. Actualmente formo parte de la coordinación de ALAMES. A su vez ALAMES forma parte de la IAHP, International Association of Health Policy de la cual fui presidente durante unos años. En la IAHP había pensadores importantes como Giovanni Berlinger o Vincent Navarro, al igual que en ALAMES.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong> ¿Mario Testa también, no?</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Alicia Stolkiner:</strong> Mario Testa estuvo un tiempo activamente en ALAMES y luego se retiró, pero siguió formando parte de la corriente de Medicina Social Lationamericana/ Salud Colectiva como un pensador fundamental.&nbsp; La Medicina Social Latinoamericana y la Salud Colectiva son de alguna manera una sola corriente de pensamiento y solemos decir corriente médico social salud colectiva latinoamericana, todo junto. Por supuesto es una corriente que no es homogénea, tiene diferencias y debates internos, y ha ido incorporando problemáticas y teorías nuevas a lo largo de los años. Se trata de un movimiento que reúne la producción académica, la política y gestión, y los movimientos sociales de manera conjugada.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong> Volviendo al principio, ¿te hicieron un favor en no tomarte como ayudante en esa cátedra de psicoanálisis cuando volviste a la Argentina? Te marcó otro camino.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Alicia Stolkiner</strong>: Pareciera que sí, beneficios de algunas adversidades. En un momento en que era profesora adjunta de Salud Pública pero estaba sin asignación de tareas por un conflicto, quien era Profesora de Epistemología Genética Nora Elichiry me invitó a participar en un panel sobre interdisciplina y publicó esa intervención en un libro2. Ese texto breve que se titula “De interdisciplinas e indisciplinas” debe ser el trabajo mío más citado, he publicado textos mucho más complejos que ese pero ese texto de interdisciplinas e indisciplinas, motivó que se me convocara a hablar y a publicar sobre interdisciplina hasta ahora.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong> Lo que pasa es que es un texto muy claro. Yo lo recuerdo bien, ahí está el ejemplo de lo que es una orquesta. Ese ejemplo es fantástico.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Alicia Stolkiner:</strong> Siguieron tres publicaciones en la Revista <em>El Campo PSI</em> de Rosario, me convocaron al desafío de publicar durante tres números un texto de una sola página sobre interdisciplina, el último es el que tiene el ejemplo de la orquesta, que es el interdisciplinario a lo transdisciplinario. Después he hecho publicaciones más complejas sobre interdisciplina pero me referencian mucho por estos textos. Ya en la investigación de El Dorado, usábamos la estrategia de abordaje interdisciplinario tomando como referencia el abordaje interdisciplinario de sistemas complejos de Rolando García. En el equipo había psicólogos, un economista de la teoría de la regulación, había un sociólogo y también formaban parte del equipo de investigación personal de saluddel Hospital y Programa de APS, una médica pediatra, una psiquiatra y un trabajador social . Era realmente un equipo interdisciplnario, muy interesante.</p> <p style="text-align: justify;">Pensándolo bien, la interdisciplina atravesó toda mi carrera. Comenzó en la facultad, siguió en la experiencia del hospital pediátrico y continuó en el equipo de Trabajo de Nicaragua, donde había terapeutas familiares sistémicos y compartíamos debates sobre los puntos de articulación de nuestros enfoques a partir de casos clínicos. Es un ejercicio importante de flexibilidad poder escuchar otro discurso, ver las prácticas, ver que miran, que observan, cómo funciona eso y pensarlo desde la propia lógica. Eso no hace que uno devenga ecléctico, pero creo que te aleja mucho de cierta posición escolástica que se suele tener con las teorías y las relativiza. Cuando en México atendíamos pacientes de solidaridad en esa red que comenté antes, recibí la consulta de una mujer joven con una desorganización muy grande, después de haber pasado situaciones traumáticas muy graves, etc. Luego de la primera entrevista llevé el caso a mi supervisor, que era un psicoanalista de formación lacaniana, muy inteligente. En esa época había una cierta tendencia a considerar “no analizables” a muchas personas, por ejemplo había quienes estimaban que “la psicosis” y “los niños” no eran analizables. Quizás porque adhería a eso, mi supervisor afirmó que no tomara en tratamiento a esa persona porque “por estructura no era analizable”. Lo mismo tomé en tratamiento la paciente, y llevé otro caso a supervisión, y trabajé con ella durante tres años. En ese período se fue organizando y comenzó a estudiar psicología, cuando yo volvía a la Argentina y cerré el tratamiento le dije que ella como estudiante&nbsp; de la carrera eligiera su próximo analista. Unos años después supe que se analizaba con mi antiguo supervisor, que me había dicho que por estructura no era analizable. Quizás en ese momento ella no era estrictamente analizable de la manera en que él trabajaba psicoanalíticamente. Él nunca supo que tomó a la paciente que consideraba no analizable. ¿Quizás en el momento en que yo llevé la situación a supervisión, en ese momento no era analizable porque ni siquiera tenía un discurso organizado, quizás confundió el momento con la estructura? Quizás desde su lógica lo que yo hice era exactamente un trabajo mucho más parecido a tejer, alojar hasta que las frases se fueron armando, hasta que una vida que había sido brutalmente devastada se fuera armando. Quizás esa tarea hizo que, cuando él la recibió, ya estuviera en condiciones de analizarse como él planteaba el proceso analítico.</p> <p style="text-align: justify;">Nunca fui muy afín al&nbsp; estructuralismo pero me parece que si tuviera que situarme dentro de alguna corriente de pensamiento estoy mucho más del lado del postestructuralismo que del estructuralismo; mucho más tendiente a pensar en términos de proceso que en término de estructura. Y bueno así terminé con esta extraña vida en donde a veces soy psicoanalista en mi vida privada, como digo, en mi intimidad, pero públicamente soy una persona que trabaja pensando estas temáticas del campo de la salud/salud mental. De cualquier manera lo considero bueno, en algún momento había una propuesta de dividir la carrera de psicología en dos, comunitaria por un lado y clínica por el otro. Y a mí no me parece bien porque a mí me sirve para pensar en términos&nbsp; macro y me sirve tener a la vez presente esa dimensión singular de la clínica.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong> Yo ligado a esto te pregunto, con una formación tan singular de la clínica que en general da la carrera de psicolo gía, ¿cómo pensás que impacta la materia en los estudiantes, digamos en el perfil del estudiante?</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Alicia Stolkiner:</strong> Bueno yo ya tengo los años suficientes como para encontrarme de vez en cuando con profesionales ya expertos que fueron alumnos nuestros. Comprendo que ha habido distintas generaciones de alumnos. Cuando comenzamos a dictar la materia, para los alumnos era secundaria, no parecían darle mayor importancia. Circulaban frases estereotipadas como “la prevención en salud mental es imposible, porque la psicosis o la neurosis no se previene” y entonces había que explicarles que no existía ningún plan de prevención en salud mental que se planteara prevenir la neurosis y la psicosis. Por eso escribí un texto que se llamaba “Prevención en Salud Mental: Normatización o desnudamiento de Situaciones Problema” complejizando los conceptos. <br>Ahora estamos en una etapa donde hay algunos cruzamientos que los alumnos receptan con mayor interés, están más dispuestos a una lectura de mayor multireferencialidad teórica. Obvio que opino sin generalizar demasiado a partir de los alumnos que cursan en nuestra cátedra, no puedo hablar por todos los alumnos de psicología. Hecha esta salvedad creo que hay más alumnos interesados en problemáticas complejas, menos centradas en lo psicopatológico nosográfico. <br><br>Volviendo a tu pregunta, me encuentro con gente que cursó la materia, y muchos me dicen que comprendieron a posteriori que la materia les fue fundamental, pero claro que en general los encuentro en congresos, conferencias o eventos donde se trabaja sobre salud mental o salud y la mayoría de esas personas que me encuentro han hecho carreras en servicios asistenciales hospitalarios, de Atención Primaria o de acción comunitaria, o son investigadores.&nbsp;<br><br><strong>Entrevistadora:</strong> Bueno abre la puerta a otra mirada, yo creo que en ese sentido es fundamental, abre una puerta a una mirada más macro, más comunitaria. <br><strong><br>Alicia Stolkiner:</strong> Pero además, no sólo a una mirada más comunitaria en el sentido del extramuro del hospital, porque también implica una mirada sobre lo hospitalario y sobre todas los dispositivos de atención en salud, incluyendo las prácticas de autocuidado como las denomina Menéndez. En una época yo invitaba a un grupo de psicólogos que trabajaban en odontopediatría porque como yo les decía el perfil del psicólogo no es atender la enfermedad mental, el perfil del psicólogo es trabajar en el campo de la salud sobre la dimensión subjetiva del proceso de saludenfermedad- atención-cuidado, que no es lo mismo que atender “enfermedad mental” o trastornos. Pongo el ejemplo de la interconsulta sobre pacientes hospitalizados, es una intervención que –bien entendida– trabaja sobre una situación que incluye al paciente, la familia y el equipo tratante. Hay mucha teoría puesta a trabajar para hacer eso, pero incluye desde pensar el modelo médico hegemónico, pensar la relación médico paciente hasta pensar cuestiones específicas de la subjetividad y el lenguaje de cada uno de ellos. Incluye lo singular y el marco institucional. Es un trabajo, en intersecciones y cada abordaje es absolutamente singular. Para ello es indispensable que él o la psicólogo/a conozca las diferentes prácticas con las que se interactúa. Nuestra formación es disciplinaria y me asombra a veces el desconocimiento o preconcepto que circula sobre lo que hacen otras profesiones. Por ejemplo, escucho mucho en la Facultad de Psicología la frase de que “la función del médico es prescribir”. Es un reduccionismo absurdo. La función del médico es la clínica médica, que es una cuestión bastante más compleja que la prescripción e incluye el vínculo también, reducir la medicina a la prescripción es desconocerla como práctica, más allá de que hay una tendencia general a reducirla a la prescripción y la indicación de estudios. La función del médico es acompañar un proceso de saludenfermedad cuidado con los conocimientos específicos de su campo disciplinario en un vínculo personal, en un vínculo transferencial mal que les pese a los psicoanalistas, porque más allá de que la transferencia es una herramienta central del psicoanálisis, existe en cualquier vínculo curativo.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora:</strong> Y hace a la curación.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Alicia Stolkiner:</strong> Y hace a la curación. A mí me parece muy fascinante pensar, yo siempre digo que para mí el éxito en el campo de salud mental sería su desaparición porque lo que tendrían que haber son prácticas de salud integrales que contemplen tanto la dimensión subjetiva como la dimensión corporal, por llamarla de algún modo. Todo cuerpo es, como diría Canguillem, un cuerpo subjetivo, y también social y biológico, omitir eso en la práctica es operar de manera reduccionista.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadora</strong>: La investigación ayuda a esto.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Alicia Stolkiner:</strong> Sí, claro, la verdadera investigación, porque la investigación relativiza toda certeza y entrena en desconfiar de afirmaciones taxativas. La investigación parte de la capacidad de formular una pregunta, sostenerla durante todo el proceso y eventualmente darte cuenta que tu supuesto estaba equivocado. Y en nuestro campo implica también una escucha. La escucha de la investigación no es la escucha clínica, pero la observación y la escucha en investigación tienen una función muy importante. Nosotros trabajamos mucho con análisis de discurso. Hay una parte “objetiva” y hay una parte de articulación con los subjetivo, objetiva entre comillas. Bueno no voy a hablar acá de todo lo que sería teoría de la investigación, que también fue un camino porque yo me formé por un lado en investigación y epidemiología dura y en investigación cuantitativa, estadística, etc… Y después descubrí el mundo de la investigación reflexiva, de la investigación cualitativa, de las formas hermenéuticas que son formas totalmente distintas y pienso en la articulación.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Entrevistadoras</strong>: Muchas gracias Alicia por recibirnos y compartir con nosotras una trayectoria tan rica en experiencias y conceptualizaciones.</p> <p style="text-align: justify;">Notas<br>1 Stolkiner, A. “Tiempos Posmodernos-Procesos de Ajuste y Salud Mental” en el libro Políticas en Salud Mental, Comp. Compiladores Osvaldo Saidón y Pablo Troianovsky.<br>Lugar Editorial. Buenos Aires, 1994. <br>2 Elichiry, N. (comp). El Niño y la Escuela-Reflexiones sobre lo Obvio, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1987.</p> Adriana Bersi Ruth Graciela Melnistzky Derechos de autor 2019 Diagnosis 2019-10-25 2019-10-25 2 16 CALENDARIO DE CONGRESOS http://www.revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/252 <p><strong>2019</strong></p> <p><strong>Noviembre&nbsp;</strong></p> <p><strong>5 al 8</strong> Congreso Mundial de Salud Mental, Buenos Aires, Argentina<br><a href="https://wfmh2019.com/es">https://wfmh2019.com/es</a></p> <p><strong>27 al 29</strong> XI Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires<br><a href="http://ji.psi.uba.ar/xxvi/esp/index.php?var=inicio.php">http://ji.psi.uba.ar/xxvi/esp/index.php?var=inicio.php</a></p> <p><strong>2020</strong></p> <p><strong>Marzo</strong></p> <p><strong>8 al 10 </strong>32ND ECNP CONGRESS, Nice, France<br><a href="https://www.ecnp.eu">https://www.ecnp.eu</a></p> <p><strong>28 al 31</strong> 28TH European Congress of Psychiatry EPA 2020, Madrid, España<br><a href="https://epa-congress.org/">https://epa-congress.org/</a></p> <p><strong>Abril</strong></p> <p><strong>22 al 25&nbsp;</strong> XXXV Congreso Argentino de Psiquiatría APSA, Psiquiatría y Salud Pública, Mar del Plata, Argentina<br><a href="https://apsa.org.ar/">https://apsa.org.ar/</a></p> <p><strong>25 al 29</strong> 173TH Annual Meeting APA, Philadelphia, Pennsylvania<br><a href="https://www.psychiatry.org/psychiatrists/meetings/annual-meeting">https://www.psychiatry.org/psychiatrists/meetings/annual-meeting</a></p> <p><strong>Mayo</strong></p> <p><strong>5 al 7 </strong>WPA Regional Congress Interdisciplinary Understanding of Co-morbidity in Psychiatry<br><a href="http://www.wpanet.org/world-congress?lang=es">http://www.wpanet.org/world-congress?lang=es</a></p> <p><strong>20 al 23</strong> Convención Mundial Psicología Social, Política y Comunitaria 2020 Bogotá Colombia<br><a href="http://www.alfepsi.org/eventos/convencion-mundial-psicologia-social-politica-y-comunitaria/">http://www.alfepsi.org/eventos/convencion-mundial-psicologia-social-politica-y-comunitaria/</a></p> <p><strong>Junio</strong></p> <p><strong>7 al 11 </strong>17th World Congress WAIMH 2020 (World Association for Infant Mental Health) Brisbane, Queensland - Australia<br><a href="http://waimh2020.org/">http://waimh2020.org/</a></p> <p><strong>Julio</strong><br><strong>19 al 24 </strong>32 Congreso Internacional de Psicología IPC, Praga, República Checa.<br><a href="https://www.icp2020.com/">https://www.icp2020.com/</a></p> <p><strong>Septiembre</strong></p> <p><strong>22 al 26 </strong>Fronteiras 33 Congreso latinoamericano de Psicoanálisis Montevideo Uruguay<br><a href="http://www.fepal.org/congresso-fepal-montevideo-2020-fronteras/">http://www.fepal.org/congresso-fepal-montevideo-2020-fronteras/</a></p> FUNDACION PROSAM Derechos de autor 2019 Diagnosis 2019-10-29 2019-10-29 2 16 REVISIÓN DE NOVEDADES BIBLIOGRÁFICAS EL NACIMIENTO DEL SUJETO DEL INCONSCIENTE http://www.revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/247 <p><strong>EL NACIMIENTO DEL SUJETO DEL INCONSCIENTE</strong><br>Bruno Bonoris<br>Letra Viva - 2019</p> <p><strong>El inconsciente extraviado de Lacan en psicoanálisis</strong></p> <p style="text-align: justify;"><em>El nacimiento del sujeto del inconsciente</em> del psicoanalista e investigador Bruno Bonoris no sólo tiene la virtud de estar escrito en un lenguaje claro y entendible, evitando el <em>lacanés</em> en favor de la coherencia y la consistencia argumentativa, sino que además recupera una dimensión fundamental de la enseñanza de Lacan olvidada por la mayoría de sus seguidores: me refiero a las condiciones históricas que<br>posibilitaron el nacimiento del inconsciente y la clínica psicoanalítica..<br>Desde esta perspectiva historiadora uno de los mayores aportes de este libro es rectificar el enorme malentendido de la tesis que sostiene que la <em>Ciencia forcluye al Sujeto</em>, que Milner en su <em>Obra Clara</em> atribuyó a Lacan (entre tantas otras) y desde entonces devino el sentido común de la oposición entre psicoanálisis y ciencia.<br>Por el contrario, la investigación de Bonoris demuestra con claridad y contundencia que lejos de estar contrapuestos la Ciencia y el Psicoanálisis, para Lacan comparten el&nbsp; mismo Sujeto cuya condición de posibilidad es el cogito cartesiano, al que se le dedica un capítulo completo.&nbsp;<br>Correlativamente a la crítica de la falsa oposición Ciencia y Psicoanálisis, este libro da cuenta que la analogía estructural del Sujeto entre ambas disciplinas se debe a lo&nbsp; que Lacan entiende como la forclusión de la Verdad en el Saber por la Ciencia, y que tal vez no por casualidad es la frase que Milner traduce como forclusión del Sujeto.<br>Estas rectificaciones fundamentales de la enseñanza de Lacan, se inscriben en el candente debate actual respecto de si hay continuidad o ruptura teórica entre Freud y Lacan. Mientras que el sentido común psicoanalítico freudeolacaniano, sostiene que ambos autores sostienen la misma teoría, para el principal referente teórico de Bonoris, Alfredo Eidelsztein, considera que hay una ruptura paradigmática entre Freud y Lacan, dado que sus teorías son fundamentalmente diferentes.<br>Y efectivamente, si aceptamos la validez de los argumentos de Bonoris en su investigación nos encontraremos que mientras la concepción freudiana del inconsciente es la de conflicto humano universal, en algún sentido ahistórico, entre la civilización, la cultura, lo simbólico y la naturaleza real/pulsional del <em>homo sapiens</em>, para Lacan se trata de la consecuencia de una mutación discursiva determinada históricamente por la invención cartesiana del <em>cogito</em>. Desde esta perspectiva discursiva del&nbsp; inconsciente (estructurado como un lenguaje), no se trata del conflicto freudiano entre una realidad natural y realidad psíquica, sino de la determinación de un Saber no Sabido articulado (y descifrable) en el Saber del Sujeto que estructura tanto su realidad como su existencia.<br>Entre el valor del paradigma discursivo que Lacan articula al psicoanálisis y cierta alusión del título, en este libro no podía faltar en él un abordaje de tipo Foucaultiano. La tesis historicista de Bonoris es que el nacimiento de la histeria es el acontecimiento de la encarnadura simbólica de la sensibilidad corporal. El psicoanálisis, consecuentemente, es el nacimiento de una clínica que no se funda en causas orgánicas y/o biológicas sino en las determinaciones estrictamente simbólicas del lenguaje. Es por esta afinidad conceptual en torno al discurso que Foucault reconoce en el psicoanálisis el honor biopolítico de haber renunciado al paradigma biologicista para postular una naturaleza simbólica de la enfermedad mental y la sexualidad.<br>A continuación de estas interesantísimas consideraciones históricas y teóricas del con cepto de inconsciente para Lacan, Bonoris&nbsp; cierra su libro con una reflexión clínica de la depresión y la locura, que elabora en base a dos conceptos íntimamente articulados a la noción de Sujeto para Lacan.<br>Respecto de la depresión, la presenta como una falla en la función del deseo que atribuye a la influencia de determinados ideales individualistas contemporáneos.<br>La reflexión en torno a la locura presenta un enorme valor para la práctica clínica. Bonoris establece los principales argumentos con los que Lacan orientado por Hegel, teoriza a la locura, como un extravío de la conciencia que no por casualidad también se funda en el cogito cartesiano. Hay dos grandes problemas clínicos actuales para los cuales esta presentación resulta fundamental. El primero es la enorme confusión reinante entre los psicoanalistas entre los fenómenos de locura y psicosis que produce verdaderos estragos clínicos. Por otro lado, permite vislumbrar hacia dónde tiende la clínica poslacaniana en su dirección de la cura orientada hacia la libertad individual (entendida como la mayor independencia y autonomía del individuo respecto del otro) y que por lo que se desprende en este libro, sólo puede conducir a la locura.&nbsp;<br>Por último y a modo de conclusión considero que la mayor virtud de <em>El nacimiento del sujeto del inconsciente</em> de Bruno Bonoris es que recupera para el psicoanálisis fundamentales aportes históricos, teóricos y clínicos de un Lacan tan desconocido como olvidado.&nbsp;</p> Martin Krymkiewicz Derechos de autor 2019 Diagnosis 2019-10-25 2019-10-25 2 16 HOMENAJE A FRANCINE SHAPIRO http://www.revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/249 <p style="text-align: justify;">El 16 de junio pasado ha fallecido la Dra. Francine Shapiro, creadora y desarrolladora del Modelo de Psicoterapia EMDR:<br>“Reprocesamiento y Desensibilización a través del movimiento ocular”. Abordaje psicoterapéutico en el campo de la neuropsicología que ha demostrado gran eficacia en el tratamiento de personas que han sufrido hechos o situaciones traumáticas.<br>La Dra. Shapiro ha sido mundialmente reconocida por su trabajo, sus aportes clínicos y científicos. El diseño de un protocolo estándar de ocho fases para el tratamiento del TEPT y otros tipos de traumas y patologías, procedimientos y mecanismos, así como gran cantidad de estudios e investigaciones a lo largo de años, permite que en la actualidad EMDR se defina como una psicoterapia que tiene una conceptualización, planificación de tratamiento e intervención que es de probada eficacia por miles de psicólogos y psiquiatras de todo el mundo.<br>En 2002 recibió el premio Sigmund Freud por su valioso e innovador modelo destinado a aliviar el dolor de las personas que sufren las consecuencias de traumas de todo origen. Fue la fundadora de los EMDR Humanitarian Assistance Programs, una organización sin fines de lucro, que coordina ayuda a víctimas de desastres y que brinda capacitación en el mundo entero.<br>EMDR ha sido reconocido como tratamiento de Primera Elección para el Trastorno de Estrés Postraumático por la American Psychiatric Association (2017), la OMS (2013), el National Institute for Health and Care Excellence (2005) En la actualidad existen Asociaciones e Institutos EMDR en muchos países de todos los continentes que están dedicadas a mantener y garantizar criterios de formación profesional homogéneos y actualizaciones bajo el concepto de educación continua.&nbsp;<br>En Argentina, desde mediados de los años noventa, se realizan los entrenamientos para terapeutas certificados por el EMDR Institute Inc. (USA). Así también los equipos argentinos participaron en ayuda humanitaria, asistiendo en catástrofes del país y fuera de él. Los terapeutas que hemos sido formados en el modelo, hemos recibido un valioso legado para acompañar a nuestros pacientes en reparar sus heridas, aliviar la pena de una manera rápida y efectiva y, sobre todo, respetuosa y compasiva.</p> Zulema Gorrini Derechos de autor 2019 Diagnosis 2019-10-25 2019-10-25 2 16